Este 2 de junio, Italia celebra su Fiesta de la República, su máxima celebración nacional junto con la Fiesta de la Liberación (la derrota definitiva de las fuerzas nazis y fascistas en territorio italiano al final de la Segunda Guerra Mundial), el 23 de abril.
Este día, que conmemora el referéndum constitutivo de la República Italiana el 2 de junio de 1946 y la implementación del sufragio femenino, alcanza un simbolismo especial en 2026, con los primeros 80 años de sistema republicano en el país translapino.
¿Cuánto ha cambiado el país de la bota en estos 80 años? Italia pasó de ser uno de los países más afectados tras la 2.ª Guerra Mundial a una de las democracias más avanzadas del mundo, siendo pieza clave en la construcción del proyecto europeo que daría pie a la UE, un socio clave en el eje euro-atlántico y con sólida presencia en los foros internacionales, incluyendo la ONU, la OTAN y el G7 (G8 hasta la expulsión de la Federación de Rusia en 2014). Italia tendría además un momento de gran esplendor en los años 60-70, con el florecer de los grandes campeones industriales que llevarían el ingenio del diseño y la calidad a todo el mundo: Ferrari, Olivetti, Bialetti, Armani, Fiat, Gucci… el Made in Italy en su máxima expresión, a la conquista del mundo, favorecido además por uno de los más efectivos elementos de soft power del mundo, cimentada sobre su gastronomía (nombrada por la UNESCO patrimonio de la humanidad en 2025) y la incomparable aportación italiana al arte y a la cultura universal
Sin embargo, non è tutto oro quel che luccica (no es oro todo lo que reluce): Italia sufrió durante toda la década de los 60 y los 80 los tristes “años de plomo” en los cuales grupos terroristas de matriz ideológica sembraron el caos por todo el país. También la lucha contra la mafia, que extendía poco a poco sus tentáculos desde Turín hasta Venecia, de Milán hasta Nápoles, fue un auténtico desafío para la autoridad de Roma. El brutal atentado contra la vida del magistrado siciliano Giovanni Falcone en Palermo, en 1992, supuso el auténtico punto de inflexión en la guerra del Estado italiano contra las mafias.
Y así, llegamos a la actualidad: Giorgia Meloni ha conseguido lo que parecía imposible, dotar a Italia de un gobierno ideológicamente coherente (famosos han sido los gobiernos “multicolores” italianos) y medianamente estable. Pero ello no ha logrado la resolución de los grandes desafíos estructurales que condicionan el futuro del país. Un crecimiento económico limitado durante las últimas décadas, una población cada vez más envejecida, la persistencia de un tejido empresarial dominado por pequeñas empresas familiares y las dificultades de los jóvenes, que se quejan de una mentalidad conservadora que les limita, unido a la dificultad del acceso al trabajo, así como la tradicional rivalidad cultural y estructural entre el Norte industrial y el Sur-Agrícola.
80 años después, el reto para Italia es el de conseguir volver a reverdecer los laureles del dinamismo y la oportunidad, recuperar su finezza, proteger y expandir las libertades conquistadas desde 1946 para traducirlas en oportunidades, prosperidad y expectativas de futuro para las nuevas generaciones. El proyecto Republicano es un proyecto inacabable de prueba, error y aprendizaje para construir una sociedad más justa y un mejor país. Italia y su joven república han conseguido importantes avances, pero depende del pueblo italiano, de sus instituciones y de la clase gobernante que el país siga progresando y recupere la belleza y el orgullo, no únicamente en su impresionante historia, sino en un futuro que pueda ser esperanzador.
Una idiosincrasia italiana, agridulce y siempre a medio camino entre el avance y el pasado, la lucha entre la innovación y las cadenas de la tradición. Ya lo cantaba el fantástico cantautor Ligabue en su canción “Buonanotte all’Italia”:
Buonanotte all’Italia che ci ha il suo bel da fare
Tutti i libri di storia non la fanno dormire
sdraiata sul mondo con un cielo privato
Fra Sanpietri e Madonne
fra progresso e peccato
Fra un domani che arriva ma che sembra in apnea
e disegni di ieri che non vanno più via
di carezza in carezza
di certezza in stupore
Tutta questa bellezza senza navigatoreCome se gli angeli fossero lì a dire che sì
e tutto possibile
come se i diavoli stessero un po’ a dire di no, che son tutte favole
Buenas noches, Italia, que aún tiene mucho camino por recorrer.
La historia pesa demasiado para dejarla dormir.
Reclinada sobre el mundo bajo un cielo que siente suyo,
Entre santos y vírgenes, entre progreso y contradicción.
Entre un futuro que se acerca, pero que parece que se ahoga,
y las cicatrices de un pasado que nunca desaparecen.
De caricia en caricia, de certeza en asombro,
Toda esta belleza buscando todavía su rumbo.Como si los ángeles estuvieran allí,susurrando que sí,
que todo es posible.Y como si los diablos insistieran,
diciendo que no, que no son más que fantasías.




