En mayo de 2019, Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, generó polémica al sugerir en Twitter que los árabes y musulmanes deberían “liberar” Ceuta y Melilla, insinuando su pertenencia a Marruecos.
Ceuta y Melilla son dos ciudades autónomas españolas situadas en el norte de África. Forman parte de España desde hace siglos y constituyen una frontera directa con Marruecos. En aquel momento, las declaraciones se interpretaron como una provocación aislada. Sin embargo, el hecho es que ocurrió.
Este episodio se sitúa en una línea temporal previa a la guerra de Gaza iniciada en octubre de 2023 y a la reciente escalada con Irán en 2026, marcada por intercambios de ataques entre Estados Unidos e Irán.
En paralelo, en 2026, Estados Unidos menciona a Ceuta y Melilla en el Congreso y refuerza su cooperación estratégica con Marruecos, mientras Israel intensifica sus relaciones en materia de seguridad y defensa con Rabat.
Lo relevante no es únicamente el contenido de aquel mensaje, sino el contexto en el que se inscribe. Ceuta y Melilla han estado presentes en determinadas conversaciones y dinámicas internacionales desde hace años.
No se trata de establecer relaciones directas entre todos estos hechos, sino de entender una tendencia: la creciente relevancia estratégica del norte de África y su impacto en la seguridad europea.
Ceuta y Melilla no son dos enclaves periféricos. Son territorio español y puntos clave en la frontera sur de Europa.
Nada aparece de forma aislada. La línea temporal permite observar cómo ciertos elementos ya estaban presentes mucho antes de que la atención se desplazara hacia otros conflictos.
Estas señales no deberían pasar desapercibidas en el análisis estratégico español. Ceuta y Melilla son territorio español y, por tanto, parte de la soberanía nacional. Su posición geográfica las convierte en puntos clave dentro del equilibrio de seguridad en la frontera sur de Europa.
En entornos de creciente competencia geopolítica, la desestabilización de determinadas regiones rara vez es neutral. Suele generar espacios de oportunidad para distintos actores, que pueden reforzar su posición en función de cómo evolucionen los acontecimientos.
Los españoles debemos entender la importancia de nuestro territorio, saber leer las amenazas y defender nuestra soberanía como se debe, con unidad y determinación. Nuestro futuro depende, en gran medida, de nuestra capacidad para anticiparnos y no ignorar lo evidente.




