Hace seis años, en septiembre de 2020, esta era la portada de ABC: Estados Unidos estudiaba trasladar desde Alemania hasta Rota, Cádiz, el cuartel general desde el que coordinaba sus operaciones militares en África. Dicho de forma sencilla: Washington se planteaba acercar hacia el sur de Europa una pieza importante de su estrategia africana.
Y la cronología posterior resulta, como mínimo, interesante. El 2 de octubre de 2020, apenas unas semanas después, Estados Unidos y Marruecos firmaban una hoja de ruta de cooperación militar para diez años, hasta 2030. (U.S. Department of War) Y el 10 de diciembre de 2020, solo tres meses después de aquella portada, Donald Trump reconocía oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, coincidiendo con el acuerdo de normalización entre Marruecos e Israel. (Casa Blanca)
Después vendría una cooperación militar cada vez mayor entre Marruecos e Israel. Y ahora, seis años después, volvemos a mirar hacia Ceuta esto debería servir para entender que el tablero estratégico del sur lleva mucho tiempo moviéndose y que todo esto comenzó años antes de la guerra de Gaza.
España puede pensar que Rota constituye una enorme baza diplomática: al fin y al cabo, Estados Unidos utiliza territorio español para su propio despliegue estratégico. Pero quizá estos años hayan servido para recordar algo bastante básico: ser estratégicamente útil para Washington no significa tener un cheque diplomático en blanco. Estados Unidos tiene sus propios intereses, también con Marruecos, y estos no tienen por qué coincidir siempre con los españoles.
Así que cuando alguien explica ahora todo lo que sucede con Marruecos y Ceuta exclusivamente como una consecuencia de la posición reciente de España sobre Israel, quizá convenga enseñarle una portada de 2020.
La geopolítica rara vez empieza el día que comenzamos a prestarle atención.
Alejandra Fernández
Directora General Leaders Radar




