
Otro frente del conflicto con Irán: la ciberseguridad de la flota petrolera
Dos buques abordados y la convergencia IT-OT que la industria naviera no ha resuelto

Dos buques abordados y la convergencia IT-OT que la industria naviera no ha resuelto

El debate sobre el nuevo programa cibernético de Trump se ha quedado arañando la superficie. Washington autoriza a empresas privadas a hackear a delincuentes extranjeros y externaliza una capacidad reservada hasta ahora al Estado. Sin embargo, la pregunta que decide el programa es otra, y es bastante más incómoda: quién determina cuándo un objetivo sigue siendo un criminal y cuándo se ha convertido en instrumento de un Estado.

Europa reconoce analíticamente la importancia del espacio informativo MENA, pero todavía no la refleja plenamente en sus prioridades estratégicas.

En la actual Zona Gris de la geopolítica, contar con información anticipada es una condición de supervivencia. En un entorno de competencia sistémica donde los datos se han convertido en armas de precisión, Europa afronta una paradoja: mientras los adversarios operan a velocidad digital, nuestra arquitectura de seguridad permanece anclada en reflejos analógicos y estructuras fragmentadas.

La celebración de la Cumbre Mundial sobre Inteligencia Artificial Responsable en el Ámbito Militar (REAIM 2026) en A Coruña (España) sitúa a Europa en el centro del debate sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) en funciones militares críticas. La cumbre ha planteado problemas inmediatos de control, responsabilidad y estabilidad estratégica, constatando que los marcos existentes resultan insuficientes frente a una tecnología que ya opera en entornos reales y contestados.

Recent conflicts in Ukraine, Gaza, and the Red Sea provide a clear lens into the current state of European security. Despite their differences, these crises expose shared structural vulnerabilities rooted in dependence, interconnection, and limited strategic control.

En un entorno geopolítico donde la desinformación y las operaciones híbridas difuminan la línea entre paz y conflicto, la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) se convierte en herramienta imprescindible para reforzar la autonomía analítica europea. Más allá del ámbito militar tradicional, el espacio digital ofrece señales tempranas que todo analista debe interpretar.