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CHINA FRENTE A SU PUNTO DÉBIL: EL ESTRECHO DE MALACA

Entre conflictos y bloqueos, el Estrecho de Malaca vuelve a tener presencia en el tablero internacional generando una alerta para la economía china.

El Estrecho de Malaca es un paso marítimo del sudeste asiático, extendiéndose aproximadamente 800km entre la costa suroeste de la península malaya (Malasia) y la costa noreste de la isla de Sumatra (Indonesia). La separación que este genera de Tailandia, Malasia y Singapur de Indonesia es un factor geográfico a tener en cuenta.

Erigiéndose como punto de conexión entre el Índico y el Mar de China Meridional, su relevancia se debe al enorme volumen de comercio que lo atraviesa, convirtiéndose en uno de los cuellos de botella más importantes del comercio mundial. Aproximadamente más de 100.000 buques cruzaron en 2025 el corredor marítimo, un cuarto del comercio chino y en torno al 80% de su petróleo. Sin lugar a duda, un engranaje y pilar fundamental de su estabilidad económica. Constituye por ende la arteria principal china sine qua non podría sostener el corazón energético de Asia.

China se ve poderosa, pero lo cierto es que se enfrenta a una gran incertidumbre y un entorno incómodo para su desarrollo. ¿Qué pasaría si el Estrecho se cierra por 30 días? La respuesta es sencilla y aterradora al mismo tiempo: el “dilema de Malaca”, como acuñó el expresidente chino Hu Jintao. Dado la falta de presencia y control chino del Estrecho, un bloqueo o incidente de piratería conllevaría al colapso energético.

Pero la verdadera pregunta no es qué ocurriría durante ese bloqueo en el mundo asiático, sino cuánto tardaría el mundo entero en notar el impacto. Si tomamos como ejemplo el reciente bloqueo del Estrecho de Ormuz, la sucesión de acontecimientos sería similar: el precio del petróleo se dispara, hay tensión en los mercados y se intenta ganar tiempo con rutas alternativas. Ahora bien, si Ormuz sigue cerrado, y Malaca cae, el problema sería una amenaza estructural para China y sistémica para el resto. Esto se debe en buena parte a la falta de alternativas. Aunque existentes, el Estrecho de Lombok y Sunda, son ineficientes, caros y más largos. Malaca no tiene sustituto real y es eso lo que lo hace peligroso. Así lo señala Azifah Astrina, experta en el estrecho: “las rutas alternativas -ya sean oleoductos u otros corredores- pueden ofrecer una ayuda marginal, pero no pueden sustituir al estrecho de Malaca a gran escala”.

El ejercicio de imaginar y plantear dicha hipótesis revela o incluso reafirma que la globalización depende de ciertos puntos neurálgicos muy concretos y vulnerables. China es una gran potencia, pero su verdadera naturaleza económica podría ser débil en ocasiones. Se encuentra limitada por su dependencia del exterior para su energía, su crecimiento atado al comercio marítimo y su suministro por rutas que no controla de manera directa. Su poder es inmenso y sigue creciendo, pero en términos geopolíticos, depender de la voluntad de bloqueo del resto supone un gran indicio de debilidad.  

 

 

 

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Irene Muñoz Domingo

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