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COSTES ECONÓMICOS DE LA GUERRA DE IRÁN: IMPACTO NACIONAL Y GLOBAL

La guerra iniciada a finales de febrero de 2026 entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo tiene consecuencias geopolíticas y militares, sino también importantes costes económicos directos e indirectos. Estos costes incluyen gasto militar, destrucción de infraestructuras, alteraciones en el mercado energético y efectos en la estabilidad financiera global.

Estados Unidos es el actor militar con mayor gasto militar directo en la guerra. Los datos iniciales muestran una rápida escalada del coste del conflicto. En los primeros seis días, el gasto militar estadounidense superó los 11.300 millones de dólares, según informes del Pentágono. En las primeras 100 horas de combate, el coste ya rondaba 3.700 millones de dólares, cerca de 900 millones diarios. Algunas estimaciones prevén que el conflicto podría terminar costando entre 50.000 y 210.000 millones de dólares si se prolonga.

Además, la guerra ha provocado subidas en el precio de la gasolina en Estados Unidos, con aumentos de hasta 70 centavos por galón debido a la tensión en los mercados energéticos.

Por otro lado, Israel también ha tenido que incrementar significativamente su gasto público para financiar la guerra. El gobierno israelí aumentó el presupuesto de defensa en unos 10.300 millones de dólares. El déficit público previsto subirá de 3,9 % a 5,1 % del PIB.

El Banco de Israel ha advertido que el país necesita gestión fiscal responsable para evitar que el conflicto afecte gravemente a la estabilidad macroeconómica.

Para Irán, que es el país que sufre los daños económicos más directos, debido a ataques a infraestructuras y restricciones comerciales, las exportaciones de petróleo iraní llegaron a caer un 94 % durante ataques contra refinerías y terminales. Esto supuso pérdidas de alrededor de 120 millones de dólares diarios en ingresos petroleros. El uso de misiles y drones en combates anteriores pudo costar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares en armamento.

Además, los bombardeos han provocado destrucción de instalaciones energéticas, daños en infraestructuras militares e industriales, reducción del comercio exterior y presión sobre la moneda iraní y aumento de la inflación.

Finalmente, la guerra también genera efectos económicos a escala mundial, el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril debido a la tensión en el Golfo Pérsico; el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20 % del petróleo mundial, y que ha generado incertidumbre energética; y los mercados financieros han sufrido caídas y aumento de la volatilidad.  Estos factores pueden provocar inflación global, encarecimiento del transporte y desaceleración económica.

En conclusión, el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos implica costes económicos enormes y crecientes para las tres partes. Estados Unidos asume el mayor gasto militar directo, Israel enfrenta presión fiscal y aumento del déficit, e Irán sufre destrucción de infraestructura y pérdida de ingresos petroleros.

A medida que la guerra se prolonga, los costes económicos podrían multiplicarse y afectar no solo a los países implicados, sino también a la economía global.

ARES

Ares Capdevila Brualla

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