La ciudad de Módena, enclavada en el legendario “Valle del motor” de la región italiana de la Emilia-Romaña (denominado así por la presencia de las principales factorías de los gigantes italianos Ferrari, Lamborghini, Maserati , así como el fabricante de motos Ducati) tradicionalmente se había considerado uno de los referentes de la industria automovilística itálica. Sin embargo, también parece destinada a convertirse en el corazón latiente de la revolución industrial de los drones de combate en el país transalpino, hasta el punto que algunos analistas consideran que si continúa la proliferación de empresas y start-ups dedicadas a los drones, la comarca pasará a ser «El valle del dron«
El pasado 4 de junio, en la fastuosa residencia romana de Villa Wolkonsky, morada del embajador del Reino Unido en Italia, se anunció a bombo y platillo la creación de la joint-venture anglo-italiana MGI Italia, fruto de la colaboración entre el productor inglés MGI Engineering Ltd y la agencia de inteligencia milanesa Vigilar Group S.p.A. Los dirigentes de ambas empresas prometen abrir un nuevo capítulo en la fabricación a gran escala de los vehículos aéreos no tripulados en Europa, forjando una alianza que combina lo mejor de ambos mundos: las avanzadas capacidades de diseño de plataformas autónomas de MGI Engineering con la gran experiencia de Vigilar Group en el ámbito de la inteligencia privada aplicada y la defensa.
Si bien han trascendido pocos detalles de la producción , MGI Italia espera producir alrededor de 200 drones, con una estimación de facturación de 500.000€ por unidad, incluyendo los aparatos más complejos y letales del catálogo de MGI Engineering como los drones kamikazes Tygershark y SkyShark. El dron Tygershark, cuenta, según especificaciones de la compañía, con una autonomía de combate de hasta 750 kilómetros en modalidad autónoma, así como una capacidad de carga explosiva de hasta 300 kilos de explosivo y una velocidad de vuelo subsónica máxima de 750 kilómetros por hora.
No obstante, MGI ITalia también prevé en el futuro que ambas compañías matrices colaboren en el desarrollo, diseño y ensamblaje conjunto de nuevos prototipos de drones, en un momento, señalado por dirigentes de la propia compañía, en el que hay “alta demanda de capacidades de vigilancia y ataque persistentes y rentables en el marco de la OTAN y de los entornos de defensa de los países aliados”.
MGI Italia representa un salto cualitativo en la militarización del tejido industrial de Emilia‑Romaña, polo industrial de alta competitividad y excelencia, donde están surgiendo startups prometedoras altamente especializadas en el sector de la tecnología de los drones, así como la convergencia prometedora entre inteligencia privada y tecnología de defensa.
La joint venture combina diseño británico, manufactura italiana y una estrategia empresarial orientada a aprovechar licitaciones europeas, un paso más en la cooperación entre Londres y Roma, iniciada en el programa GCAP. Su producción de drones kamikaze de alta capacidad la posiciona como un actor emergente en el mercado de sistemas autónomos de ataque, con implicaciones directas para el mantenimiento del apoyo militar a Ucrania y el refuerzo de la política de defensa de Italia, la UE y la OTAN.




