La guerra de Ucrania pasará a la guerra como uno de los conflictos más asimétricos de la historia: a lo largo de estos duros 4 años de guerra total entre los ejércitos ucraniano y ruso hemos visto desde estampas de guerra de trincheras más similares a los conflictos del siglo pasado, hasta el uso desesperado de material de guerra de época soviética -cuando no motocicletas o vehículos «tuneados» artesanalmente para lanzar de forma suicida al frente- para llegar a la más avanzada automatización del frente de batalla y proliferación de los drones en el teatro operativo.
Los drones, cada vez más sofisticados, precisos y letales, han convertido la línea de frente en una auténtica zona mortal en la cual todo elemento, sea humano o material, es debidamente detectado, identificado y eliminado en cuestión de minutos, cuando no segundos. Una nueva tecnología que ha cambiado para siempre el devenir de la guerra moderna, permitiendo a un oponente habilidoso con un dron que apenas cuesta unos centenares de euros dejar fuera de combate sistemas de armas muchísimo más avanzados y costosos, como carros de combate o bombarderos estratégicos.
Una nueva forma de la guerra en la cual Ucrania tristemente ha tenido que desarrollar su maestría. Una nueva concepción de la batalla para la que los ejércitos occidentales no estamos listos para lidiar.
«Estamos jodidos. «Este fue el simple y demoledor análisis de un comandante de la OTAN tras el ejercicio «Hedgedog» que se desarrolló el pasado mes de Mayo, y cuyos resultados no se han hicieron públicos hasta hace un par de semanas. El ejercicio era sencillo: una unidad acorazada anglo-estonia debía lanzar una ofensiva contra una escuadra red-team compuesta por 10 operadores de drones ucranianos expertos.
En tan solo 12 horas, el equipo ucraniano logró simular la incapacitación de 17 vehículos armados de la Alianza, golpear hasta en 30 ocasiones a la división de la OTAN y mermar significativamente su capacidad operativa de combate. Todo ello sin que las fuerzas aliadas pudieran encontrar al equipo ucraniano rival o establecer una resistencia eficaz. La escuadra ucraniana, aplicando su propio software de combate y de monitorización del campo de batalla Delta consiguió deshabilitar dos batallones de la OTAN, en un ejercicio destinado a probar la respuesta de las unidades militares en el nuevo paradigma de campo de batalla automatizado, altamente poroso y de alta densidad que proponen los drones en la guerra del siglo XXI. Un ejercicio de alto estrés, desafío cognitivo de primer nivel y de adaptación de las unidades que, según el personal ucraniano, «era totalmente descafeinado» en comparación con el teatro de guerra real en Ucrania, mucho más intenso y frenético.
El mayor de reserva del ejército Estonio Sten Reimann declaró: «Las antiguas tácticas de maniobra —avanzar en grandes convoyes durante el día— simplemente ya no son practicables en el campo de batalla. En el peor de los casos, podríamos perder una brigada entera, o al menos la mayor parte de su equipo de combate, para cuando llegue la noche»
Más categórica fue Maria Lemberg, representante de la ONG Aerorozvidka, encargada del diseño y planificación del software Delta: Hay un malentendido fundamental del campo de batalla moderno dentro de la OTAN. El desafío es la velocidad en la toma de decisiones. El acceso a información sensible ralentiza la cadena de ataque. Delta permite una cadena de eliminación rápida: solo pasan unos minutos desde la detección del enemigo y la transmisión de la información hasta el ataque».
Bienvenidos a la guerra dron del siglo XXI: rápida, incansable, frenética, letal… y para la que no estamos en absoluto preparados.
https://www.wsj.com/opinion/nato-has-seen-the-future-and-is-unprepared-887eaf0f




