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El Ártico como escenario de poder: Groenlandia y la diplomacia disruptiva de Trump

El interés estadounidense por Groenlandia ha sido constante desde la Segunda Guerra Mundial. Este artículo examina cómo la propuesta de Trump de adquirir la isla refleja la interacción entre geopolítica ártica, diplomacia disruptiva y cooperación transatlántica, evaluando las consecuencias para la OTAN y la estabilidad regional. El interés estadounidense por Groenlandia ha sido constante desde la Segunda Guerra Mundial. Este artículo examina cómo la propuesta de Trump de adquirir la isla refleja la interacción entre geopolítica ártica, diplomacia disruptiva y cooperación transatlántica, evaluando las consecuencias para la OTAN y la estabilidad regional.

Groenlandia, el Ártico y los límites de la diplomacia disruptiva estadounidense

En agosto de 2019, Donald Trump alteró notablemente la escena internacional al expresar públicamente su interés por comprar Groenlandia. Aunque la propuesta fue rápidamente descartada, el episodio no debe interpretarse únicamente como una excentricidad política. Por el contrario, este momento reveló diferentes tensiones estructurales que atraviesan el sistema internacional contemporáneo: el auge del Ártico como espacio estratégico, la competencia entre grandes potencias y la fricción creciente entre enfoques unilaterales y marcos multilaterales de cooperación internacional ¹.

Desde una perspectiva histórica, el interés de Estados Unidos por Groenlandia no es reciente. Desde mediados del siglo XX, la isla ha sido considerada un enclave fundamental para la seguridad estadounidense debido a su posición geográfica en el Atlántico Norte y el Ártico. Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington asumió un control de facto del territorio, bajo la famosa Doctrina Monroe, con el objetivo de impedir una eventual presencia alemana tras la ocupación de Dinamarca, sentando las bases de una relación estratégica que se consolidaría durante la Guerra Fría².

La creación de la OTAN en 1949 institucionalizó esta relación dentro de un marco multilateral en un mundo en plena reconstrucción. Por un lado, Dinamarca aportaba la soberanía territorial sobre Groenlandia, mientras que Estados Unidos asumió un papel central en su defensa y protección. Esta interdependencia quedó formalizada con el Tratado de Defensa de 1951 y el establecimiento de la base estadounidense de Pituffik en la isla, pieza clave de los sistemas de alerta temprana y vigilancia estratégica en el flanco norte de la Alianza ³. Así, Groenlandia se integró en la arquitectura de seguridad transatlántica sin necesidad de alterar el principio fundamental de soberanía.

Hoy en dia, ese valor estratégico y económico ha sido reforzado por el impacto del cambio climático y el progresivo deshielo del Ártico. Además, la apertura de nuevas rutas de navegación, el acceso potencial a recursos energéticos y la presencia de minerales críticos han intensificado la competencia geopolítica en la región ⁴. Por otro lado, Rusia ha reforzado su despliegue militar, mientras que China ha articulado su interés a través de iniciativas como la denominada Polar Silk Road, buscando posicionarse como actor relevante en la gobernanza ártica ⁵. En este contexto, Groenlandia emerge como un punto nodal para el control de rutas, recursos y capacidades de vigilancia avanzada.

Es precisamente en este marco donde debe situarse la propuesta de Trump. Más allá de su inviabilidad jurídica y política, la iniciativa refleja una lógica estratégica coherente con los intereses estadounidenses en el Ártico. Sin embargo, el modo en que fue planteada —mediante declaraciones públicas, sin consultas previas y con un lenguaje abiertamente transaccional— evidenció un estilo de diplomacia disruptiva que tensiona los fundamentos de la cooperación entre aliados ⁶.

Desde una perspectiva europea, y particularmente danesa, la propuesta fue percibida como una vulneración de la soberanía nacional y una quiebra de la confianza entre países miembros de la OTAN. Aunque la cooperación militar sobre el terreno no se vio afectada, el episodio alimentó un debate más profundo sobre la fiabilidad del liderazgo estadounidense y los riesgos de una diplomacia basada en gestos unilaterales incluso dentro de alianzas consolidadas⁷.

Las reiteradas declaraciones de Trump en 2026, reavivando el interés por Groenlandia, confirman que el episodio no fue un hecho aislado, sino un síntoma de dinámicas más profundas. Si bien la adquisición de la isla no constituye una opción realista, el debate ha reforzado la necesidad de articular una estrategia ártica coherente común, basada en la coordinación multilateral y el respeto a las soberanías existentes.

En última instancia, el caso de Groenlandia pone en relieve una tensión central del orden internacional contemporáneo: la coexistencia entre intereses estratégicos legítimos y la necesidad de preservar normas, principios de soberanía y mecanismos multilaterales de cooperación. La gestión de esta tensión será determinante no solo para el futuro de las relaciones transatlánticas, sino también para el equilibrio geopolítico en una región que, como el Ártico, se perfila como uno de los principales escenarios de competencia del siglo XXI.

¿Puede la competencia geopolítica en el Ártico gestionarse dentro de los marcos multilaterales existentes o estamos ante un escenario en el que el unilateralismo acabará redefiniendo las reglas del juego?

 

Referencias

1. Dodds, K. (2019). Ice, ice baby: Trump, Greenland and geopolitical anxieties. Political Geography, 72, 1–4.

2. Mouritzen, H. (2020). Greenland and the geopolitics of the Arctic. Danish Institute for International Studies.

3. Wezeman, S. T. (2020). Military capabilities in the Arctic. SIPRI Background Paper.

4. Heininen, L., Exner-Pirot, H., & Barnes, J. (2020). Arctic geopolitics and security in a changing world. Routledge.

5. Dodds, K., & Nuttall, M. (2019). The Scramble for the Poles. Polity Press.

6. Mearsheimer, J. J. (2019). Bound to fail: The rise and fall of the liberal international order. International Security, 43(4), 7–50.

7. Van Middelaar, L. (2021). Pandemonium: Saving Europe. Agenda Publishing.

 

 

 

 

 

 

 

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Ariadna Sanz de Lorenzo

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