Que el dron ya es la revolución armamentística global, no sorprende a nadie. Estos dispositivos voladores, cada vez más sofisticados, precisos y letales, han supuesto una innovación en el campo de batalla equivalente a la aparición de las armas de pólvora o más recientemente la aparición del Mark I, el primer carro de combate de la historia en la batalla del Somme, en 1916, que causó auténtico pavor entre las tropas alemanas.
Los drones han cambiado la idea que teníamos de la guerra, y no sólo ello, la concepción del frente y de las capacidades. Ejemplos como la Guerra de Ucrania y el uso masivo de drones han demostrado que la proliferación de estos dispositivos convierte el frente de batalla en un terreno poroso monitorizado 24/7 , una auténtica “zona de muerte” en la que cada objetivo es debidamente detectado, identificado y aniquilado. Pero también supone una auténtica revolución en cuanto a capacidades: el investigador del ejército sueco Andreas Hörnedal ya establecía en 2024 cómo estos aparatos permitían la supresión aérea de fuego enemigo, así como disuasión y defensa, misiones que, hasta la aparición de estos drones, sólo podían realizar una Fuerza Aérea de un Estado. Por no hablar de la asimetría de costes: un dron kamikaze producido y ensamblado en serie por apenas unos cientos de euros puede dejar fuera de juego a carros de combate o sistemas de armas cuyo valor es de millones. La capacidad ofensiva de alta intensidad ya no está sólo al alcance de los Estados.
Pero además de este nuevo paradigma, si uno analiza en profundidad la temática de los drones, puede ver que es un auténtico catalizador de la geopolítica internacional. Veamos algunos ejemplos:
El dron de ataque de fabricación turca Bayraktar TB2 se ha convertido en uno de los pilares de la industria de defensa turca, y ha sido utilizado por Ucrania para defenderse de los ataques de Rusia en tanto su fuerza aérea estaba mermada (si bien sigue funcional, el hecho de que Rusia nunca haya conseguido la superioridad aérea del cielo ucraniano será estudiado en los libros de historia del futuro). La propia Ucrania, consiguió, gracias en parte a su dron marino Magura, destruir la flota rusa destinada en el Mar Negro. En las campañas de castigo de Rusia contra los centros urbanos ucranianos y la infraestructura civil, Moscú ha confiado en el suministro de los tristemente famosos Shahed-136 de fabricación iraní, dispositivos que engañan a los radares por su capacidad de volar bajo y a una relativamente baja velocidad, cuya cabeza explosiva de hasta 40 kilos causa absolutos estragos.
El propio Shahed-136 ha sido el arma principal de las operaciones de castigo de Teherán contra los Estados Unidos, Israel y sus aliados en el Golfo, pero también el arma de preferencia de los hutíes en sus ataques en el estrecho de Bab-al-Mandeb, y por Hezbollah. Unos enjambres asesinos cuyo coste es de 36.000€ para cuya destrucción se utilizan punteros misiles interceptores de más de 1 millón de euros. Precisamente en el Shahed-136 se han inspirado los ingenieros estadounidenses para diseñar el LUCAS, la respuesta occidental al dron kamikaze asiático. Y precisamente la experiencia ucraniana en lidiar con estos asesinos volantes ha supuesto el despliegue de operadores de dron ucranianos en el Golfo, en el intento de organizar una mejor defensa contra estos letales enjambres (y también en una eventual «moneda de cambio» para asegurarse el beneplácito de Washington)
Por si fuera poco, en conflictos tan lejanos y exóticos como las escaramuzas entre Colombia y los narcotraficantes, o las ofensivas de grupos rebeldes de Myanmar, se están aplicando técnicas de combate con drones desarrolladas inicialmente por los ucranianos en su guerra contra los ejércitos de Putin. Y desde 2020, el Cartel de Jalisco de Nueva Generación se ha hecho tristemente famoso por su gran habilidad de utilizar drones como vectores de bombardeo.
En resumen, los drones han llegado para quedarse, y no sólo ello: se convierten en un auténtico catalizador de la geopolítica global, y de las múltiples aristas y conexiones que mantienen los conflictos internacionales. Sigue un conflicto, y encontrarás el nombre de un dron en él.




