Génesis y definición del Modelo Danés
La trayectoria de Dinamarca en el tablero geopolítico contemporáneo constituye un estudio de caso sobre la metamorfosis de un estado de tamaño medio hacia la relevancia estratégica. Durante la Guerra Fría, Copenhague operó bajo una lógica de «estado de primera línea», centrada en la defensa territorial convencional. No obstante, el fin de la bipolaridad y la posterior Revolución en los Asuntos Militares (RMA) forzaron una recalibración radical. En 2004, Dinamarca inició una transformación profunda para evolucionar desde ser una fuerza defensiva estática a una potencia expedicionaria, con el fin de consolidarse como un aliado indispensable para la OTAN y los Estados Unidos. Desde 2024, esta ambición ha evolucionado hacia lo que hoy definimos como el «Modelo Danés». Si bien su base doctrinal reside en la agilidad operativa, su manifestación actual representa un cambio de paradigma en la economía de la defensa: la transición de las donaciones de inventarios hacia el financiamiento directo de la base industrial de defensa de un socio. Este modelo es una asociación estratégica que busca catalizar la autonomía industrial de Ucrania, pasando de un apoyo asistencial a una política de inversión productiva. El Modelo Danés redefine el concepto de Smart Power , integrando la administración pública de defensa con la producción industrial en condiciones de alta intensidad bélica, asegurando que la ayuda militar se convierta en un motor de resiliencia que garantice la soberanía.
Arquitectura Operativa: eficiencia y transparencia
La efectividad del Modelo Danés no emana de su volumen financiero, sino de una arquitectura operativa diseñada para mitigar fricciones burocráticas y maximizar el impacto en el frente. El método de trabajo es un ciclo de demanda-respuesta que comienza con la identificación de prioridades críticas por parte del Ministerio de Defensa de Ucrania. La ejecución recae en la Organización de Adquisiciones y Logística de la Defensa Danesa (DALO), que actúa en estrecha coordinación con estructuras estatales ucranianas como la Agencia de Adquisiciones de Defensa (DPA) y el Operador de Logística Estatal (DOT); esta tríada institucional implementa un riguroso proceso de due diligence y auditoría que asegura el proceso de inversión.
Expertos daneses validan la capacidad técnica y la integridad de los proveedores locales, asegurando que los fondos no solo compren equipos, sino que fortalezcan la gobernanza corporativa. Este «filtro» internacional reduce drásticamente el costo total de propiedad (TCO, por sus siglas en inglés) y genera múltiples beneficios:
- Reducción de tiempos de entrega. Al eliminar la logística transfronteriza de sistemas pesados, el tiempo que pasa desde la firma del contrato hasta el despliegue se acorta.
- Eficiencia de costos. Los multiplicadores fiscales de producir en Ucrania permiten obtener «más defensa por corona», aprovechando estructuras de costos locales competitivas.
- Estímulo directo de la economía. La cercanía de las líneas de producción al frente minimiza los tiempos de inactividad, permitiendo reparaciones y actualizaciones rápidas basadas en el feedback inmediato que proporcionan los combatientes. Este enfoque de «compra local» no solo fortalece la cadena de suministro, sino que reduce las necesidades de entrenamiento al priorizar sistemas con los que el receptor ya está familiarizado.
Cambio de doctrina. La adaptabilidad marca el paso
La base de la agilidad danesa se forjó entre 2004 y 2021 a través del concepto de Network-Based Operations (NBO) – Operaciones Basadas en Redes – . A diferencia de la visión estadounidense de Network-Centric Warfare (NCW) – Guerra Centrada en Redes -, a menudo considerada demasiado académica, las NBO ofrecen un enfoque pragmático centrado en la interoperabilidad plug and play. Esta filosofía de diseño – rápida, modular y con enfoque innovar-lanzar-actualizar – es, precisamente, el puente estratégico que permite hoy integrar la producción ucraniana en los modelos productivos de la OTAN. Este salto cualitativo se da con el establecimiento del Ukraine Fun (2023), que ha movilizado aproximadamente 64.800 millones de coronas danesas con planes de inversión hasta 2028. Este fondo ha permitido la transición desde producciones locales, situación derivada de la urgencia del conflicto, hacia modelos de producción industrial impulsados por la battlefield-driven innovation – tema del que hablaré en otro artículo -, caracterizada por su escalabilidad. Un ejemplo paradigmático es el sistema de artillería 2S22 Bohdana: bajo el paraguas danés, la producción ha escalado desde unidades esporádicas hasta un ritmo industrial de hasta 40 unidades mensuales.
Del mismo modo, el financiamiento ha sido vital para el desarrollo de drones de largo alcance, transformando prototipos en producciones sostenidas por contratos plurianuales.
Fortalezas y amenazadas del Modelo Danés
El modelo destaca por su ambidextría organizacional: la capacidad de explotar tecnologías maduras (artillería convencional) mientras se exploran innovaciones disruptivas. Un hito de gran profundidad estratégica es el caso de Fire Point, empresa ucraniana que establecerá una planta de combustible sólido para cohetes en Dinamarca. Esta estrategia de establecer «nodos upstream» en territorio aliado puede conceptualizarse como una forma de «capacidad dinámica geográficamente distribuida», una forma de blindar nodos críticos de la cadena de suministro mientras se mantiene el ensamblaje final en territorio ucraniano.
Sin embargo, a pesar del éxito, el modelo enfrenta riesgos significativos. La percepción de corrupción y opacidad en el entorno empresarial ucraniano drena la confianza de los inversores. Aunque las reformas llevadas a cabo han ido en el camino correcto, la incertidumbre sobre la seguridad jurídica limita la entrada de capital de riesgo. A esto se suma el riesgo físico de destrucción de activos productivos y la volatilidad política, que podría interrumpir la cadencia de pedidos necesaria para la amortización de inversiones industriales. Sin una mayor transparencia y garantías legales, el modelo corre el riesgo de ser solo un mecanismo de emergencia en lugar de consolidarse.
El Modelo Danés como precursor de un nuevo marco de cooperación
El Modelo Danés representa la vanguardia de la administración pública y la excelencia en la organización industrial en materia de defensa. Al transformar un modelo de donación de inventario en una inversión estratégica en capacidades dinámicas, Dinamarca ha demostrado cómo un estado pequeño puede ejercer una influencia insólita en la estabilidad global. Este modelo marca el camino hacia un panorama estratégico donde otro aliado no es solo un receptor de ayudas, sino un socio industrial para proteger activos, producción y know-how.
En definitiva, Dinamarca ha forjado una defensa «continental» más integrada, eficiente y tecnológicamente autónoma.




