El punto de partida de este nuevo régimen comienza tras el colapso del gobierno de Assad con la toma de Alepo, y posteriormente Damasco, en diciembre de 2024 por el bando insurgente, liderado por el grupo HTS (Idlbi, Lister and Forestier, 2025). Su rápida victoria militar y su ya instaurada administración territorial en el este del país, han posicionado al HTS, y a su líder Ahmed al-Sharaa, como la autoridad de transición encargada de devolver la estabilidad a Siria. Para ello, al-Sharaa y su gobierno están llevando a cabo una estrategia basada en el pragmatismo como rasgo definitorio del nuevo liderazgo sirio (Sancha, 2025). Este enfoque no supone únicamente una ruptura con distintas políticas del régimen anterior, sino que también presenta una nueva óptica dentro del propio HTS.
A pesar de sus orígenes yihadistas, el HTS decidió desvincularse de organizaciones como el ISIS o Al-Qaeda en 2016 para focalizar su causa en la revolución siria (Chatham House, 2025a). Desde entonces, el HTS ha tenido una evolución sin precedentes distanciandose cada vez más de la yihad clásica, llegando, incluso, a enfrentarse a las anteriores organizaciones yihadistas en múltiples ocasiones (Idlbi et al., 2025). Gracias a ello, y al éxito de su tecnocrático “Gobierno de Salvación”, el HTS ha podido construir durante los últimos años aquellas relaciones con la comunidad internacional necesarias para legitimar su autoridad en la actualidad (Sancha, 2025).
Así, el nuevo régimen se caracteriza por un liderazgo centralizado y personificado en la figura de al-Sharaa, quien concentra las principales decisiones estratégicas (Idlbi et al., 2025). Esta centralización del poder es justificada, no desde una ambición ideológica, sino cómo respuesta funcional a un Estado colapsado, ya que, cuanto menos personas tomen las decisiones, más rápido se avanza. Aunque, este enfoque ejemplifique el pragmatismo que tanto caracteriza al nuevo gobierno, cabe destacar que pragmático no es sinónimo de reformista. Como advierte Sancha (2025), el nuevo régimen oscila entre la ruptura y el continuismo con el pasado reciente del país.
Si bien el pragmatismo se ha convertido en el eje central del liderazgo de al-Sharaa, cuando se analiza de qué manera se ha manifestado en la gestión interna del país, se pueden observar varios bloques diferenciados. En primer lugar, la seguridad y orden internos han sido la prioridad para el nuevo gobierno desde que entraron al poder (Idlbi et al., 2025). Su lucha contra el ISIS y las redes de crimen organizado asociado al captagon, han tenido efectos inmediatos en la seguridad interna del país (Chatham House, 2025b). Esto ha provocado, además de la legitimación nacional por parte del pueblo sirio mediante el retorno masivo de la población, un reconocimiento con cierto valor simbólico ante la comunidad internacional. De esta manera, la seguridad y la capacidad del gobierno de al-Sharaa de mantenerla, se han establecido como un elemento clave para generar legitimidad tanto interna como externa (Chatham House, 2025a). Por esta razón, incidentes como la matanza de civiles alauíes en marzo de 2025 (Amnistía Internacional, 2025), supone una amenaza para esa legitimidad, y revela los límites del pragmatismo.
La gestión administrativa y económica es otra de las cuestiones que se enfocan desde un punto de vista pragmático. Habiendo mencionado que el pragmatismo no tiene un vínculo causal con el reformismo, el nuevo régimen ha optado por una lógica continuista en lo que redes y sistemas administrativos se refiere. Tras su éxito funcional en el control administrativo de las regiones del noroeste del país durante el conflicto, el gobierno de al-Sharaa ha optado por el reciclaje de las estructuras administrativas existentes, además de la incorporación de tecnócratas a las mismas (Sancha, 2025). Esto les ha ayudado a restaurar y garantizar los servicios básicos rápidamente, evitando un nuevo colapso institucional. Sin embargo, estas dinámicas, unidas al centralismo característico del actual gobierno, establecen un posible riesgo de que, tras la transición, el régimen derive en un autoritarismo funcional (Chatham House, 2025a).
La legitimidad del nuevo régimen no se apoya únicamente en factores internos, sino que, debido al carácter internacional del conflicto previo, presenta una gran dependencia respecto al reconocimiento externo. Así, el pragmatismo se ha utilizado, una vez más, como instrumento para orientar las primeras interacciones diplomáticas. En este aspecto, destaca la temprana interacción con Estados Unidos de América bajo la presidencia de Donald Trump, especialmente en el ámbito de la seguridad, teniendo en cuenta el pasado islámico de al-Sharaa. Irónicamente el islamismo no supone un punto de conflicto, sino de unión, ya que Estados Unidos ha colaborado con el gobierno de al-Sharaa en la lucha contra el ISIS (Idlbi et al., 2025). Paralelamente, en el contexto europeo, destaca la reunión en mayo de 2025 con el presidente Francés, Emmanuel Macron, el cual ha mostrado apoyo y legitimidad al nuevo presidente de Siria (Le Monde, 2025). En este aspecto, el nuevo régimen presenta una ruptura con el aislamiento internacional, característico de la etapa anterior, y enmarca una estrategia orientada a recuperar la confianza internacional y facilitar tanto la ayuda humanitaria como el proceso de reconstrucción (Chatham House, 2025b).
Por otra parte, resalta la falta de acción de la UE en este proceso de legitimación del nuevo gobierno. Aunque el presidente al-Sharaa se ha reunido a principios de este 2026 con Ursula von der Leyen y António Costa, máximos representantes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo respectivamente (European Commission, 2026), este encuentro se ha realizado meses después del de Macrón. Esto es reflejo directo del declive del poder europeo, especialmente en cuanto a política internacional se refiere. Las acciones de la UE en esta materia tienden a ser tardías e ineficientes debido a la falta de una agenda internacional europea cohesionada.
En conclusión, el pragmatismo del Gobierno de al-Sharaa ha conseguido durante el último año traer una estabilidad relativa al país. Sin embargo, en un contexto tan sensible, donde las heridas del conflicto aún están latentes, el gobierno de transición sirio todavía tiene un arduo trabajo por delante.
Bibliografía
Amnistía Internacional. 2025. “Siria: Las matanzas de civiles alauíes en la costa deben investigarse como crímenes de guerra.”
https://www.amnesty.org/es/latest/news/2025/04/syria-coastal-massacres-of-alawite-civilians-must-be-investigated-as-war-crimes/.
Chatham House. 2025a. Independent Thinking: Will Syria’s New Leader Rescue or Destroy the Country? March 14.
https://www.chathamhouse.org/2025/03/independent-thinking-will-syrias-new-leader-rescue-or-destroy-country.
Chatham House. 2025b. “Syrian Foreign Minister Says Assad Regime Made Syria an ‘Exporter of Threats’ – New Government Wants to Restore Trust.” November.
Comisión Europea. 2025. “Press Release: EU–Syria Relations and Initiatives.”
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ac_26_68.
Idlbi, Qutaiba, Charles Lister, and Marie Forestier. 2025. Syria After Assad: Reconstruction, Security and Regional Dynamics. Washington, DC: Atlantic Council.
Le Monde. 2025. “Macron Meets with Syrian Leader al-Sharaa, Telling Him to Protect the Rights of All People.” May 7.
https://www.lemonde.fr/en/international/article/2025/05/07/macron-meets-with-syrian-leader-al-sharaa-telling-him-to-protect-the-rights-of-all-people_6741029_4.html.
Sancha, Nacho. 2025. “¿Continuismo o ruptura en la Siria de al-Sharaa? Entre la herencia de los Assad y la sombra de Jolani.” Real Instituto Elcano, November 11.




