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ELLAS DESPEGARON PARA QUE TODOS VOLÁSEMOS

Durante décadas, la aviación ha sido sinónimo de precisión, innovación y gestión del riesgo. Sin embargo, uno de sus mayores desafíos no es tecnológico ni operativo, sino cultural: la igualdad de género. Animamos a nuestras jóvenes a llegar a lo más alto, promoviendo estudios en ciencias, ingeniería, derecho, etc. Sin embargo, no se plantea la opción de llegar a lo más alto de forma literal: una carrera en aviación. No dejemos esto en el aire.

¿Sabías que la primera mujer piloto del mundo fue conocida como “mujer pájaro”? Fue el 8 de marzo de 1910, el Día Internacional de la Mujer, cuando la francesa Raymonde de Laroche obtuvo la licencia de piloto, convirtiéndose en una figura destacada en la aviación temprana, demostrando que pilotar no tenía género. Y fue 18 años más tarde cuando, en nuestro país, por fin una española decidió aventurarse en el oficio; María Bernaldo de Quirós, se convertía en la primera mujer piloto española. Dos mujeres valientes que rompieron barreras de género en una época en la que la aviación estaba dominada por hombres.

Lo que está claro es que fueron dos referentes tanto en el mundo de la aviación como para el feminismo, que desafortunadamente hoy en día no tenemos presentes. Sin embargo, cada acción visible, cada ejemplo y cada referente, debe contar y ser recordado.

Los datos son evidentes. Según McKinsey & Company (La diversidad importa aún más: Los argumentos a favor del impacto holístico, 2023), las compañías con mayor diversidad de género en sus equipos de liderazgo tienen un 39 % más de probabilidad de superar financieramente a su competencia. En un entorno tan exigente como el aeronáutico, donde cada decisión cuenta, este diferencial no puede ser ignorado.

Lamentablemente, en la España actual solo el 4,2% de los pilotos son mujeres, a pesar de que la presencia femenina en estudios aeronáuticos ha aumentado del 20% al 25% en la última década. Sin embargo, este hecho queda alejado del objetivo europeo para el 2030 que es de 40%. Por ello, para avanzar hacia ese objetivo, es imprescindible promover políticas educativas y laborales que impulsen y acompañen a más mujeres a desarrollar su carrera profesional en la aviación. La igualdad es un camino continuo, no un objetivo alcanzado.

Y es que, a pesar de los avances, la igualdad en aviación sigue viéndose limitada por dos grandes brechas estructurales. La primera es la brecha de acceso: las mujeres continúan estando infrarrepresentadas en las profesiones técnicas y operacionales. Muchas no llegan a estos puestos porque nunca se les presenta la aviación como una opción real. La segunda es la brecha de promoción. Cuando las mujeres acceden al sector, su progresión profesional no sigue el mismo ritmo que la de los hombres. El techo no siempre es visible, pero sigue estando ahí, especialmente en los niveles donde se toman las decisiones estratégicas.

Sin embargo, pese a estas dos brechas sistémicas, podemos decir que actualmente, en España, contamos con referentes importantes en posiciones muy relevantes en el ámbito de la aviación, que no se encuentran en el cielo, pero también han despegado y por todo lo alto. Ellas son Carolina Martinoli, CEO de Vueling; Isabel Maestre, presidenta de Ellas Vuelan Alto y recién nombrada Ambassador de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI); y Montserrat Mestres Domènech, directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA); entre otras. Desde sus respectivas posiciones, estas mujeres aportan liderazgo, visión estratégica y un compromiso firme con la transformación del sector. Ellas, no solo han llegado lejos abriendo sus alas. Ellas, son un claro ejemplo para cualquier mujer. Porque los avances no ocurren solos. Si queremos cambios, tenemos que luchar por ellos y nunca dejar de volar.

La aviación del futuro será más digital, más sostenible e interconectada. Pero también deberá ser más igualitaria si quiere seguir siendo segura y competitiva. Porque cuando el talento despega sin barreras, no solo ganan las mujeres: gana todo el sistema.

ARES

Ares Capdevila Brualla

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