En abril de 2026, el Pentágono presentó una de las mayores apuestas tecnológicas de su historia al solicitar 54.600 millones de dólares para el Defense Autonomous Warfare Group (DAWG), un programa creado a finales de 2025 para consolidar el liderazgo estadounidense en sistemas de combate autónomos. La iniciativa integra inteligencia artificial, drones, aeronaves no tripuladas y nuevas capacidades operativas con el objetivo de transformar la doctrina militar de las próximas décadas.
El proyecto contempla el desarrollo de cazas de sexta generación capaces de operar junto a drones autónomos, así como una producción masiva de sistemas no tripulados de bajo coste. Además del componente militar, Washington busca reducir su dependencia tecnológica de China, que actualmente concentra gran parte de la fabricación mundial de componentes para drones, reforzando la producción nacional y la resiliencia de su industria de defensa.
La iniciativa refleja una tendencia cada vez más visible en la competición estratégica entre grandes potencias: la superioridad militar ya no dependerá únicamente del tamaño de los ejércitos, sino de la capacidad para integrar inteligencia artificial, autonomía y producción industrial a gran escala. Al mismo tiempo, el avance de estas tecnologías reabre el debate sobre los límites éticos y el papel que deberá mantener el ser humano en la toma de decisiones durante operaciones de combate.
(Imagen hecha con IA)




