Estados Unidos y Marruecos han acordado impulsar un centro conjunto de entrenamiento militar en Marruecos, con previsión de que esté operativo en 2030. El proyecto reforzará una cooperación defensiva que ya se desarrolla mediante ejercicios como African Lion, una de las mayores maniobras militares organizadas por Estados Unidos en África.
La futura instalación permitirá entrenar fuerzas, probar nuevas capacidades y ampliar la preparación en ámbitos como los drones, la tecnología militar y las operaciones multidominio. Para Rabat, supone consolidarse como uno de los principales socios de Washington en el norte de África.
Para España, el movimiento no implica una pérdida automática de su alianza con Estados Unidos, pero sí aumenta el peso estratégico de Marruecos en una región directamente vinculada a la seguridad española. Cuanto mayor sea la cooperación militar entre Washington y Rabat, mayor será también la capacidad marroquí para influir en cuestiones relacionadas con el Estrecho, el Sahel y el Mediterráneo occidental.
Europa debería interpretar este acuerdo como una advertencia. Mientras Estados Unidos refuerza su presencia militar en el norte de África, la Unión Europea continúa sin una estrategia suficientemente coordinada para su vecindad sur. La seguridad europea se juega cada vez más cerca de sus fronteras, pero no siempre bajo liderazgo europeo.




