Francia y Alemania han dado pasos importantes hacia la reintroducción de un servicio militar para reforzar sus capacidades de defensa en un continente cada vez más preocupado por las amenazas geopolíticas. El presidente Emmanuel Macron ha propuesto un nuevo servicio militar voluntario de 10 meses a partir del verano de 2026, dirigido a jóvenes de 18 y 19 años y con la intención de fortalecer tanto la preparación cívica como la reserva de efectivos disponibles. Esta iniciativa complementa la reciente aprobación en Alemania de un marco legal para un servicio militar que combina voluntariado con potencial reclutamiento obligatorio si no se alcanzan los objetivos de personal, reflejando una tendencia más amplia en Europa hacia la consolidación de fuerzas armadas robustas ante desafíos externos.
La vuelta a modelos de servicio similares a la antigua “mili” se produce en un contexto en el que varios Estados europeos están revisando su papel en materia de seguridad y defensa tras años de ejércitos reducidos desde la posguerra fría. Países escandinavos y bálticos nunca abandonaron este tipo de servicio, mientras que Bélgica y otros miembros de la UE también exploran variantes modernas y remuneradas para asegurar suficiente reclutamiento. Aunque España aún no ha planteado un debate formal, la ola de iniciativas en Francia, Alemania y más allá subraya un giro notable en la percepción pública y política sobre la necesidad de fortalecer la preparación militar frente a un entorno internacional cada vez más incierto.




