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FCAS: TODOS LOS VICIOS Y VIRTUDES DE LA DEFENSA EUROPEA

El programa de investigación y desarrollo del Future Combat Air System (FCAS) pone en relieve el enorme potencial del complejo militar-industrial europeo...y sus vicios

El programa de desarrollo del avión de combate de 6ª generación fabricado por Francia, Alemania y España, destinado a sustituir al Typhoon Eurofighter y el Dassault Rafale, es el caso emblemático por excelencia de todo el vasto potencial de la industria de la defensa europea…y de las lógicas nacionalistas que sabotean proyectos transeuropeos de alto nivel. 

El Future Combat Air System (FCAS) es la respuesta europea a los requerimientos de la aviación militar de 6ª generación: sistemas de arma ultraavanzados, con capacidades de sigilo (invisibilidad al radar) completas, tecnología aviónica y de sistemas plenamente integrada con inteligencia artificial, con capacidad de operar en conjunto con drones aliados. Un «Sistema de sistemas» que prometía reunir la crème de la crème del complejo militar-industrial europeo, con un consorcio ambicioso compuesto, entre otros, por el constructor aeronáutico francés Dassault, la división hispano-alemana de Airbus Defence, Thales e Indra, entre otros. Un ambicioso proyecto de Defensa llamado a ser el «buque insignia» de la innovación europea, vector de la autonomía estratégica del continente, y el ejemplo perfecto de cómo, Europa, cuando quiere, puede liderar. 

Sin embargo, las tensiones y viejas problemáticas a la hora de la aplicación del I+D+i militar no se han hecho esperar: desde que el proyecto de desarrollo de la aeronave empezó propiamente en 2023, las divergencias y roces entre las partes francesa y alemana no han hecho más que sucederse, con España relegada a una posición de incómodo mediador. La última discusión data de finales de 2025, con una fuerte discusión entre delegados de Dassault, encargado de producir el «cuerpo» de la aeronave, buscando imponer su enfoque en el diseño del aparato, para evitar duplicidades y negociaciones eternas , y la división hispano-alemana de Airbus, apostando por una responsabilidad más igualitaria en el proyecto. El malestar alcanzó nuevas cotas cuando la Ministra de Defensa gala, Catherine Veutrin, declaró que «Alemania no tenía capacidad de desarrollar un avión por sí misma«.

La parálisis de las contrapartes francesa y alemana es el ejemplo perfecto de las problemáticas que atañen la defensa europea: lógicas nacionalistas frente a posturas más comunitarias, en las cuales cada país busca imponer sus preferencias técnicas y operativas, parálisis que se  transmite a los decisores políticos y pérdida de momentum temporal.

2026 debe dar el impulso definitivo a las alas del FCAS, pero las dudas respecto a la cooperación franco-alemana empiezan a hacer surgir otras opciones: o la bicefalía del proyecto (equivalendo a dos aviones prácticamente idénticos, uno puramente francés y otro hispanoalemán, como sucedió con el Eurofighter y el Rafale) , o el cambio de cromos Dassault por la sueca Saab, o incluso el abandono del proyecto por el análogo GCAP (Global Combat Air Programme) liderado por Reino Unido, Japón e Italia. 

En cualquier caso, todo lo que no sea el desarrollo final del proyecto FCAS como estaba inicialmente planeado sería un grandísimo varapalo para París, Berlín y Madrid, con repercusiones desastrosas para todo el sistema comunitario de innovación y defensa. Un proyecto en el cual el ambiente está caldeado…pero cuyo fracaso sería un jarro de agua fría para toda la Unión Europea. 

 

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David Cardero Ozarín

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