La Policía Nacional, en coordinación con la Audiencia Nacional, ha asestado uno de los mayores golpes al narcotráfico en Europa, desarticulando una red criminal que había introducido más de 57 toneladas de cocaína en la península ibérica. La operación, denominada Sombra Negra, ha resultado en 105 detenciones y el decomiso de 10,4 toneladas de droga.
El centro de operaciones se encontraba en el Estrecho de Gibraltar, con ramificaciones en Portugal, Colombia, Brasil y Marruecos. La organización utilizaba avanzados métodos marítimos para el transporte de la droga, incluyendo embarcaciones nodriza y redes de recuperación en alta mar.
El principal líder del cartel, conocido como “el narco del Estrecho”, continúa prófugo, con paradero entre Dubái y el norte de África. La investigación también ha revelado que se pagó un soborno millonario de 12 millones de euros para evitar filtraciones y garantizar el silencio de miembros clave.
Este caso pone de relieve la sofisticación tecnológica y financiera de las redes del narcotráfico actuales, así como su capacidad para infiltrarse en estructuras institucionales.




