Israel ha abierto un nuevo frente en la batalla por el relato sobre Gaza: la inteligencia artificial.
Una investigación basada en documentos registrados ante el Departamento de Justicia de EE. UU., revela una campaña financiada por Israel para generar contenido destinado a influir en la información que sistemas como ChatGPT encuentran y utilizan cuando responden preguntas sobre Gaza, el Ejército israelí o el antisemitismo. (Calcalist Tech)
Uno de los ejemplos más llamativos es el Hanover Institute for Public Policy, creado por la agencia Piro dentro de este proyecto. En pocos días publicó decenas de textos formulados precisamente como preguntas que alguien podría hacer a una IA: ¿Existe una política de hambre en Gaza?, ¿Es el Ejército israelí el más moral del mundo? o ¿Qué organizaciones han documentado crímenes de guerra israelíes? (Responsible Statecraft)
Y el experimento parece haber atravesado ya la barrera entre publicar contenido y conseguir que una IA lo encuentre: la investigación señala que ChatGPT y Perplexity llegaron a citar artículos de estas páginas al responder preguntas relacionadas con Gaza, antisionismo y antisemitismo. (Calcalist Tech)
La guerra cognitiva entra así en una nueva fase: ya no basta con intentar influir en lo que lees. Ahora también importa influir en lo que la IA encuentra cuando le preguntas.




