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Kazajistán, en busca de nuevos (y mejores) amigos

La reforma constitucional anunciada por el ejecutivo kazajo es un intento de mejorar su imagen política en un contexto de alianzas cambiantes. Su equidistancia con Moscú, Pekín y Washington - forzada por una historia y una geografía particulares - la coloca en una tierra de nadie desde la que le cuesta darse a conocer y tratar de apuntalar nuevas narrativas sobre su modernización. En España lo hacen a través de la diplomacia: solicitan una mayor inversión española y que nos interesemos más por todo lo que este enorme país tiene por mostrar al mundo.

Pocos países son tan desconocidos por el público español respecto a su tamaño como lo es Kazajistán. Esa es justamente una de las primeras preocupaciones que nos comenta el embajador Danat Mussayev en el recibidor de su céntrica residencia oficial en Madrid. Los muros de un blanco impoluto están adornados con cuadros que representan elementos de la cultura y la tradición kazajas y, en la mesa nos espera un almuerzo que mezcla recetas tradicionales con productos españoles, una buena representación del enfoque diplomático con el que este enorme país de Asia Central busca llevar a cabo sus relaciones bilaterales. 

Si el tamaño no importa, en el caso de Kazajistán, este sí es un asuntos crucial. Es el país más grande del mundo sin salida al mar, el 9º del mundo en términos absolutos y guarda, junto a Rusia, la segunda frontera terrestre más larga del mundo. Apenas 20 millones de personas pueblan la república ex-soviética más grande, un país enclavado entre China y Rusia que mira al futuro sin perder de vista su pasado. 

Una reforma constitucional modernizadora

Con motivo de la nueva reforma constitucional que el ejecutivo kazajo acaba de anunciar, los esfuerzos diplomáticos por impulsar una agenda internacional más ambiciosa hacia el Oeste han cobrado una nueva dimensión. Si bien, Kazajistán es la república ex-soviética a la que mejor le ha ido y es también una de las que gozan de una mayor calidad de vida, su asignatura pendiente son las libertades públicas y la desigualdad entre las principales urbes y las vastísimas zonas rurales. Con el nuevo texto, el ejecutivo del Presidente Tokayev quiere aliar una simplificación del proceso de toma de decisiones políticas – reduciendo el Parlamento a una sola cámara e introduciendo formalmente un vicepresidente – con un espíritu modernizador que incluye  una protección expresa de más garantías y libertades, el reconocimiento de derechos digitales y que instaura un órgano consultivo con iniciativa legislativa llamado para que los kazajos puedan hacerse oír y el gobierno escuche sus propuestas. En el mismo espíritu, el embajador Mussayev afirma que para la elaboración del texto, se ha previsto una suerte de «buzón de sugerencias» para que quien quiera pueda al menos proponer sus ideas para el nuevo texto. 

Kazajistán en el mundo y en la Historia

El mundo al que Kazajistán quiere abrirse está actualmente fragmentado y sus dos vecinos más importantes lideran los bloques que rivalizan con aquel al que se quiere acercar. Occidente, encarnado por Estados Unidos y la Unión Europea, mira con recelo los datos sobre libertad de expresión y otras libertades públicas y sus vínculos políticos con Rusia y alianzas comerciales con China. Kazajistán no titubea a la hora de mostrar su alineamiento con Moscú y, lejos de condenar la invasión rusa sobre Ucrania, ha manifestado su intención de acudir en defensa de Rusia si esta fuera atacada. Por otro lado, Kazajistán ocupa un lugar icónico y geográficamente esencial dentro del proyecto chino que más preocupa al eje occidental: la Nueva Ruta de la seda (Belt and Road Initiative), que fue anunciada en Kazajistán en 2015 y que tiene en este último uno de sus eslabones más estratégicos. Astaná ya se lleva bien con Moscú y con Pekín, pero se quiere acercar a Bruselas y Washington. 

Un puente Madrid – Astaná

A Madrid le solicitan inversiones e interés. El embajador Danat Mussayev nos pide en un castellano excelente que ayudemos a que los españoles conozcan mejor Kazajistán. Tras enumerar varios sectores en los que desearían una mayor inversión y colaboración españolas – agroalimentaria, construcción, infraestructuras… – uno concluye que la complementariedad de las necesidades kazajas y de la oferta industrial española hace pensar en un match perfecto. Sin embargo, subyacen obstáculos estructurales que bloquean la senda hacia una mayor comprensión mutua. 

Asignaturas pendientes

En España, Kazajistán es un enorme desconocido (nunca mejor dicho). La falta de un vuelo directo – hay que hacer escala en Estambul o Doha – tiene mucho que ver con ello, aunque no está claro si es una causa o un síntoma de la falta de conocimiento mutuo. Desde la Embajada kazaja quieren ponerle remedio y confían en que una mayor afluencia de españoles hacia su país acabará por cristalizarse en una conexión aérea directa entre nuestros dos países. Preguntado por qué es lo que echa de menos en sus relaciones con España, el embajador Mussayev no tarda en responder que llevan años esperando al Instituto Cervantes y añade que ya hay miles de niños que optan por el español como lengua extranjera. En un país en el que el ruso y el kazajo son idiomas oficiales, se han acostumbrado a aprender varios idiomas. El señor Mussayev asegura que están dispuestos a correr con todos los gastos de instalación del Cervantes en Astaná o en Almaty – capital histórica y económica del país – y menciona en varias ocasiones habérselo solicitado personalmente al Director del Instituto de la lengua, sin éxito en ninguna de ellas. 

Sea cual sea la razón que explica la ausencia de vínculos más profundos, lo que está claro es que Kazajistán se está convirtiendo en un actor ineludible en Asia Central. Además de todo lo mencionado y con un 40% de la oferta global, es el mayor productor de uranio del mundo y posee yacimientos de tierras raras. Dos cosas que pueden ser un don o una maldición y los kazajos parecen haber conseguido convertirlo en lo primero. En su caso lo exporta principalmente a China y a Rusia, pero también a la Unión Europea (Francia, Bélgica y España) y es también el tercer proveedor de petróleo para los países de la UE. Existe pues un vínculo estratégico entre Europa, España y Kazajistán y la historia demuestra que estos vínculos son más fuertes cuando se rellenan con masilla cultural y conocimiento mutuo. Nuestras relaciones no deben quedarse en los despachos y deben extenderse a la ciudadanía. No sé si he mencionado que no hace falta visado para viajar a Kazajistán así que si se lo estaban planteando, ya tienen una preocupación menos. 

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Guillermo Bravo Rodriguez

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