/ /
Artículo
/

La Comunitat Valenciana impulsa su industria de defensa

La Comunitat Valenciana busca corregir la brecha entre su peso económico y su baja contratación en defensa. La estrategia prioriza conectar al tejido empresarial y tecnológico, desarrollar capacidades duales y dar a conocer las opciones de financiación.

La Comunitat Valenciana genera cerca del 10 % del PIB español, pero apenas concentra el 1 % de los contratos de defensa. Esa brecha es el punto de partida de la apuesta de la Generalitat por convertir la seguridad y la defensa en dos vectores de política industrial. El pasado mes de julio, Juan Francisco Pérez Llorca anunció una inversión de 100 millones de euros para impulsar una actuación transversal en el marco del Plan Estratégico de la Industria de la Defensa de la región.

El plan se apoya en dos agrupaciones. Por un lado, la Alianza Valenciana por la Defensa y la Seguridad nace para unificar iniciativas hasta ahora dispersas e intentar generar sintonía entre las empresas. El clúster empresarial APOLO reúne a compañías con capacidades duales y se articula en torno a tres ejes: seguridad nacional, vanguardia dual y cooperación global.

Además, este impulso está realizándose desde el frente de investigación, mediante REDIT Defensa y los centros tecnológicos; el eje industrial mediante alianzas y asociaciones empresariales; y el público, con las iniciativas de la Generalitat. Como parte de este último, se anunció que Valencia acogerá en 2027, por primera vez, la Feria Internacional de la Industria Auxiliar de la Defensa, un evento respaldado por el Consell que busca conectar a las empresas valencianas con compañías de todo el mundo y reforzar su proyección internacional.

El diagnóstico de por qué el peso económico de la región no se traduce en una presencia equivalente en la industria de defensa y seguridad quedó expuesto en el encuentro sobre financiación del sector, celebrado el pasado 17 de septiembre en la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana. Los ponentes apuntaron a varias causas. La primera tiene que ver con el desconocimiento. Muchas empresas no identifican que sus capacidades y tecnologías pueden tener un uso dual, tanto en el ámbito militar como en el industrial. Incluso entre aquellas que sí perciben esa posibilidad, no siempre saben el amplio abanico de vías de financiación pública y privada disponibles. A ello se suma un obstáculo de carácter cultural y comercial. Dar el salto de un cliente civil a uno militar va más allá de ampliar mercados, debido a que conlleva adaptarse a unas lógicas de contratación, unos procedimientos y unas relaciones empresariales sustancialmente diferentes.

En materia de financiación, el momento actual ofrece grandes oportunidades para estas industrias. El Banco Europeo de Inversiones busca reforzar su presencia en infraestructuras críticas y cadenas de valor globales, favorecer el crecimiento de las empresas ya establecidas en el sector y ampliar las capacidades duales de aquellas que todavía no las han desarrollado. A ello se suman los instrumentos de la Unión Europea, como SAFE. Por otro lado, el capital privado tiene en España un recorrido más limitado. No obstante, sigue siendo una vía relevante que las empresas no deberían descartar. Los inversores privados buscan tecnología robusta, viabilidad comercial y un plan de crecimiento a largo plazo.

Para el tejido empresarial español, y el valenciano en particular, conocer estos mecanismos es un factor fundamental tanto para iniciar la transición a esta industria como para escalar en ella. Sin embargo, tan importante como saber que existen es estar dispuesto a recurrir activamente a ellos, explorando fuentes de financiación de diversa naturaleza para impulsar ese crecimiento.

Del mismo modo, es necesario deshacerse de la idea de que estos mecanismos están reservados a las grandes empresas con experiencia previa en defensa. Muchos de ellos están dirigidos también a las PYMES, de modo que la estructura productiva valenciana, formada mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, no tiene por qué ser un obstáculo para dar el salto al sector.

Por último, queda una cuestión de confianza. En el segundo panel del encuentro, el representante de PLD Space, empresa ubicada en Elche, insistió en que las capacidades ya existentes en la región no deberían provocar «sorpresa» al darse a conocer. Ese asombro revela una tendencia a infravalorarse. Antes que capital o instrumentos, la industria valenciana necesita creer que tiene lo necesario para competir y actuar en consecuencia. Un ejemplo de ello son firmantes del clúster APOLO como S2 Grupo, referente en ciberdefensa, o Inelcom, especializada en electrónica táctica.

profileJFL-2

Isabel Punter Fuster

Comparte este artículo:

Publicaciones recientes