Las palabras pronunciadas ayer por Ursula von der Leyen ante el Parlamento Europeo son contundentes, pero llegan después de semanas de crisis. ¿Dónde ha estado Europa durante todo este tiempo? Ceuta ha tenido que afrontar la entrada de decenas de miles de personas en una ciudad de poco más de 80.000 habitantes. Y no hablamos únicamente de acogida o de recursos económicos: una crisis de esta magnitud tiene consecuencias humanitarias, sociales y de seguridad, con incidentes graves, agresiones y una presión extraordinaria sobre una ciudad fronteriza española.
Europa ha terminado reaccionando con financiación y apoyo de sus agencias. Pero enviar millones semanas después no equivale a estar desde el primer día. Cuando Italia sufrió una grave crisis migratoria en 2023, Von der Leyen se desplazó personalmente al país y se articuló una respuesta política europea sobre el terreno. ¿Por qué no hemos visto una reacción equivalente en Ceuta? Si una frontera exterior de España es también una frontera exterior de la Unión, la responsabilidad europea no puede limitarse a financiar las consecuencias una vez que la crisis ya se ha producido.
Ahora se anuncian nuevos mecanismos europeos de emergencia, más Frontex, sistemas de alerta temprana y una respuesta específica ante la posible instrumentalización de movimientos migratorios. Es precisamente ahí donde las palabras deben convertirse en hechos. Si Ceuta es Europa, Europa tiene que estar en Ceuta cuando comienza la crisis, no semanas después. Porque reconocer que una frontera es europea implica algo más que solidaridad económica: implica presencia, prevención, seguridad y una respuesta común desde el primer momento.




