La Board of Peace (Junta de Paz), impulsada por Donald Trump, forma parte del plan para Gaza respaldado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin embargo, resulta llamativo que una iniciativa presentada bajo los conceptos de estabilización, reconstrucción y paz tenga entre sus primeras actuaciones conocidas sobre el terreno la construcción de instalaciones destinadas a fuerzas militares internacionales.
Una de ellas está proyectada para albergar a unos 150 soldados marroquíes dentro de Gaza. Marruecos no es el único país implicado en esta fuerza multinacional, pero Washington está concretando con Rabat su participación y preparando específicamente un puesto para su contingente. Una vez más, Marruecos aparece como socio operativo de Estados Unidos en cuestiones de seguridad y defensa, esta vez en uno de los escenarios geopolíticos más sensibles del mundo.
Para España, el dato merece atención más allá de Gaza. Mientras seguimos observando a Marruecos fundamentalmente como nuestro vecino del sur, Washington continúa incorporándolo a sus principales esquemas estratégicos y de seguridad. La presencia prevista de militares marroquíes en esta operación vuelve a mostrar el peso que Rabat está adquiriendo como interlocutor de Estados Unidos, una realidad que España debería tener muy presente al analizar sus propios intereses de defensa.




