/ /
Artículo
/

La resistencia Lisístrata: el cuerpo de la mujer como arma política

Frente a un contexto hipermasculinizado donde el cuerpo femenino suele ser víctima de violencia, movimientos civiles como la "huelga de las piernas cruzadas" en Liberia han demostrado la eficacia de la resistencia pacífica de las mujeres para forzar la paz ahí donde la diplomacia internacional fracasa. Esta estrategia inspirada en el mito de Lisístrata no solo frena guerras, sino que abre el debate sobre el cuerpo como espacio político y motor para la conquista del poder real.

Se ha hablado mucho del uso del cuerpo de la mujer como arma política en guerras y conflictos, pero siempre desde el punto de vista de la violencia contra las mujeres, como es el caso de las “mujeres de consuelo” de Japón o las violaciones masivas en Bosnia y Herzegovina. 

Sin embargo, existen casos notables de cómo las mujeres han usado sus cuerpos para conseguir el fin de guerras y conflictos armados. Aristófanes, dramaturgo de la Antigua Grecia, escribió “Lisístrata” donde una mujer ateniense convocaba a las mujeres de ambos bandos de la guerra del Peloponeso a negar relaciones sexuales con sus maridos hasta que ellos accedieran a acabar con la guerra. Aunque no sabemos qué es mito y qué es realidad en esta historia, sí hemos podido ver en el mundo real cómo de efectiva ha sido esta estrategia. 

Todo comienza con Liberia en el año 2003, donde la activista y política Leymah Gbowee consiguió dar fin a la Segunda Guerra Civil de su país mediante la organización civil de mujeres ahí donde la diplomacia internacional había fallado. Entre otras medidas que impulsó, como las protestas no violentas o la resistencia pacífica, Gbowee instó a las mujeres (tanto cristianas como musulmanas) a negarles a sus maridos relaciones sexuales hasta que no oyeron sus exigencias por la paz. 

Esta iniciativa dio sus frutos, y la intervención de las mujeres precipitó el final de la guerra. Gbowee fue galardonada en 2011 con el Premio Nobel de la Paz por su activismo y la proliferación de la no violencia. Mujeres en otros conflictos armados en países como Kenia en el 2009 o Sudán del Sur en 2014 siguieron su estela, consiguiendo sus objetivos y mostrando la eficacia de lo que se denomina “huelga de las piernas cruzadas”. 

Si bien este tipo de movilización civil ha servido para frenar enfrentamientos armados y dirigir a las sociedades hacia resoluciones de paz, también abre el debate sobre el cuerpo femenino como espacio político. Por un lado, que uno de los instrumentos a los que tengan que recurrir las mujeres para hacerse escuchar sean sus cuerpos habla mucho sobre el mundo en el que vivimos y el poquito poder que se otorga a las mujeres. Pero también es cierto que fue justo gracias a este movimiento que, en Liberia 2005, la política y activista Ellen Johnson Sirleaf fuera elegida primera ministra del país, convirtiéndose en la primera mujer jefa de Estado en la historia de África. 

La movilización civil femenina en la resolución de conflictos no deja de ser, cuanto menos, una cuestión de poder en un contexto hipermasculinizado, en el que es necesario hacer uso de las estrategias necesarias con tal de ser escuchadas. Por tanto, y sobre todo en una cuestión tan vital como la paz, el fin sí justifica los medios.

Imagen-de-WhatsApp-2024-12-06-a-las-21.36.07_35eaa4c4

Paula De Rivas Del Río

Comparte este artículo:

Publicaciones recientes