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Las cadenas globales de valor del dato y la reconfiguración del poder geoeconómico global

Las cadenas globales de valor del dato reconfiguran el poder global al convertir los datos en infraestructuras críticas de interdependencia estratégica. El análisis de su captura, procesamiento y transformación en inteligencia artificial permite comprender nuevas formas de jerarquía y dependencia en la economía internacional.

Dani Rodrik han señalado la tensión estructural entre globalización, soberanía nacional y estabilidad política. Cuanto más profunda es la integración económica, más sensibles se vuelven los Estados a las interrupciones externas y a las asimetrías.

Tradicionalmente, este debate se ha articulado en torno a las cadenas globales de valor, centradas en la fragmentación internacional de la producción material. Sin embargo, la emergencia de la economía digital y de la inteligencia artificial ha desplazado progresivamente el centro de gravedad hacia activos intangibles, especialmente los datos.

En este contexto, las cadenas globales de valor han evolucionado desde redes de eficiencia productiva hacia infraestructuras críticas del poder global, incluyendo los sistemas que permiten la circulación, almacenamiento y procesamiento de datos a escala global. La unidad relevante de análisis ya no es únicamente el bien físico, sino el dato como activo económico y geopolítico. La geopolítica contemporánea se organiza así en torno al control de estas infraestructuras de información.

1.El dato como recurso geopolítico

La Cadena Global de Valor del Dato (CGVD) describe el proceso mediante el cual los datos son capturados, almacenados, procesados y transformados en valor económico, tecnológico y estratégico. Según el AI Index Report 2025, casi el 90% de los modelos de IA notables en 2024 provinieron de la industria, un salto drástico frente al 60% del año anterior. Esta hegemonía corporativa implica que la autonomía estratégica de las naciones depende ahora de una simbiosis con gigantes tecnológicos privados.

Esta transformación encaja con la idea de poder estructural de Susan Strange: el poder no solo reside en los Estados, sino en la capacidad de influir en las estructuras que determinan qué se produce, cómo se produce y quién tiene acceso a ello. Las cadenas de valor del dato son, en esencia, una nueva arquitectura del poder internacional.

2. El viaje del bit: cómo se forma valor en la CGVD

A continuación, se detalla el ciclo completo de un paquete de datos, desde su captura hasta su conversión en inteligencia algorítmica.

Etapa 1. Captura: la periferia de los sensores

Todo comienza en el hardware (smartphones, sensores IoT, robots, satélites…). Estos dispositivos son el sistema sensorial del Estado moderno. China controla esta periferia: lidera la instalación de robótica industrial (276.300 robots en 2023). La mejora del 40% anual en eficiencia energética del hardware y la caída de costos del 30% anual han reducido las barreras para la captura masiva de datos.

  • Valor generado: datos brutos, no estructurados, pero presentes de forma masiva en todos los ámbitos de la vida digital.
  • Riesgo geopolítico: quien controla los sensores controla el acceso a información estratégica sobre la realidad física.

Etapa 2.  Tránsito 

El dato no se teletransporta, circula por cables submarinos, repetidores y estaciones de amarre. Al contrario de lo que puede parecer, su ruta no es neutral, ya que está predeterminada por jurisdicciones estatales y nodos bajo control corporativo.

  • Valor generado: movilidad, latencia, acceso.
  • Riesgo geopolítico: fragmentación de internet en bloques cerrados por afinidad política mediante friend-shoring digital.

Etapa 3: Almacenamiento y procesamiento

Los centros de datos son las nuevas fundiciones industriales. Allí, la soberanía se mide en petaFLOPs y gigavatios. En esta etapa según el AI Index Report Francia invertirá €109.000 millones, Arabia Saudí100.000 millones y China 47.500 millones en 2026. Sin embargo, el coste energético es elevado, puesto que, por ejemplo, el entrenamiento de GPT-4 emitió 5.184 toneladas de CO2.

  • Valor generado: datos etiquetados, normalizados, entrenables.
  • Riesgo geopolítico: dependencia crítica de infraestructura energética extranjera.

Etapa 4: Modelos de IA y propiedad intelectual

En último eslabón de la cadena es la propiedad intelectual, donde los datos se convierten en modelos de frontera. EE. UU. lidera en innovación disruptiva (40 modelos notables frente a 15 de China en 2024), pero China concentra el 69,7% de las patentes globales de IA. Sin embargo, la ventaja competitiva derivada de los algoritmos se está erosionando, puesto que la brecha entre modelos líderes y seguidores se ha reducido.

  • Valor generado: inteligencia predictiva, capacidad de decisión autónoma.
  • Riesgo geopolítico: las naciones sin procesamiento propio quedan reducidas a proveedoras de materia prima digital.

3. De la eficiencia a la seguridad: la weaponización de la interdependencia

Con todo lo anterior, observamos que la globalización del dato está transitando de una estructura basada en criterios de eficiencia hacia otra erigida sobre la seguridad, la autonomía estratégica y el alineamiento político, reflejando estrategias como el friend-shoring, el de-risking o la soberanía tecnológica.

Como han señalado Henry Farrell y Abraham Newman, vivimos un proceso de “weaponization of interdependence”, donde los nodos centrales de las redes globales (financieras, logísticas o digitales) pueden ser utilizados como mecanismos de coerción. El control de los cables submarinos, los centros de datos o los modelos de IA se convierte así en un instrumento de presión geopolítica.

La crisis energética europea por la guerra en Ucrania mostró cómo una dependencia puede transformarse en vulnerabilidad. Algo similar ocurre con los datos, puesto que el país que no controla su propio procesamiento depende estratégicamente de quien lo hace.

4. Hacia una autonomía estratégica en la era del algoritmo

La democratización técnica ofrece ventanas de oportunidad. El coste de inferencia se ha reducido 280 veces en 18 meses, y la brecha entre modelos abiertos y cerrados ha caído del 8% al 1,7%. Esto permite a más países aspirar a cierta autonomía.

Quienes solo aportan datos brutos, sin capacidad de procesamiento ni generación de modelos, se convierten en meros proveedores de materia prima, transfiriendo su riqueza a las potencias computacionales.

Como sugería Susan Strange, el poder en la economía global no ha disminuido, ha cambiado de forma. Hoy se ejerce menos a través del control territorial directo y más a través del control de las interdependencias digitales.

Conclusión

Las cadenas globales de valor del dato han evolucionado desde un mecanismo de eficiencia técnica hacia un sistema de interdependencias estratégicas. La trayectoria de un bit, desde el sensor físico hasta el modelo de inteligencia artificial alimentado por energía, contribuye a reconfigurar la jerarquía del poder en el siglo XXI.

La soberanía depende tanto del acceso a los datos, como de la posibilidad de procesarlos y convertirlos en capacidad tecnológica y estratégica. En la era de la inteligencia artificial, la dependencia en los eslabones críticos de esta cadena implica una forma de vulnerabilidad estructural en la posición de los Estados. 

No obstante, aunque la dirección del cambio impulsado por la inteligencia artificial parece clara, sus efectos finales sobre la distribución del poder internacional aún no pueden definirse con precisión, dado que el desarrollo tecnológico y sus implicaciones geopolíticas permanecen en evolución.

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Isabel Punter Fuster

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