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Las mujeres redefinen la seguridad en el siglo XXI

La incorporación de la mujer en cargos de seguridad está transformando y fortaleciendo el sector al aportar una perspectiva de liderazgo más humana y eficaz, redefiniendo así el concepto de autoridad en el siglo XXI.

En vísperas del Día Internacional de la Mujer, el debate sobre la igualdad de género adquiere una nueva dimensión al analizar sectores tradicionalmente vedados para ellas. Uno de los más paradigmáticos es el de la seguridad, un ámbito que abarca desde las policías locales hasta la ciberseguridad, pasando por misiones de paz internacionales. Lejos de ser una simple cuestión de cupos, la incorporación de la mujer en estos cargos está redefiniendo el concepto mismo de autoridad y eficacia operativa.

El sector de la seguridad en España, tanto pública como privada, ha sido históricamente un bastión masculino. Sin embargo, la tendencia, aunque gradual, es inequívoca. Según las conclusiones presentadas en el reciente Salón Internacional de la Seguridad (Sicur) 2026, nos encontramos ante una profesión «marcada por una incorporación tardía, progresiva y todavía insuficiente» de la mujer .

El diagnóstico, presentado por el Observatorio Mujer y Seguridad, habla de una «infrarrepresentación» femenina que se manifiesta en una doble segregación: horizontal, con una presencia testimonial en especialidades como la escolta privada, y vertical, con dificultades para acceder a los altos cargos. Ana Aisa Biarnés, secretaria del observatorio, destacó que mientras los cuerpos policiales autonómicos y estatales muestran una evolución «homogénea y sostenida» desde 2021, en las policías locales el avance es «especialmente lento y desigual». En la seguridad privada, los datos reflejan la misma tendencia: hay avances en puestos de dirección y vigilancia, pero un claro «estancamiento» en roles altamente masculinizados.

A pesar de estos desafíos, el contexto laboral general invita al optimismo. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el mercado laboral español ha superado los 10,2 millones de mujeres afiliadas a la Seguridad Social, con una mejora del empleo femenino del 16,8% desde la reforma laboral. «Vemos que la brecha se va estrechando», señaló la ministra Elma Saiz, quien puso en valor que las mujeres suponen ya el 47,3% del total de afiliados. Este caldo de cultivo favorable es el que el sector de la seguridad quiere aprovechar para atraer más talento femenino.

Más allá de las estadísticas, el impacto del liderazgo femenino se mide en resultados concretos sobre el terreno. Un ejemplo destacado en América Latina nos llega desde Nuevo León (México), donde la labor de las mujeres en Fuerza Civil está siendo fundamental. En el conversatorio «Mujeres con Fuerza», celebrado en el marco del 8M, se reconoció la labor de la comandante Rosa Nelly Ibarra Tovar, quien lidera un grupo operativo de más de 500 elementos en la zona sur de Monterrey. Bajo su mando, se ha logrado reducir en un 40% los homicidios y los delitos patrimoniale, además de incrementar en más de un 100% el aseguramiento de armas de fuego y realizar 925 detenciones en 2025 . «Gracias, Rosa Nelly, comandante, por demostrar que cuando una mujer lidera, la seguridad se fortalece», manifestó Mariana Rodríguez Cantú durante el evento, subrayando que la fuerza «tiene uniforme, disciplina, vocación y tiene rostro de mujer». Este tipo de liderazgo no solo es efectivo, sino que también humaniza y transforma la percepción ciudadana de la autoridad.

El valor de la perspectiva femenina en la seguridad trasciende las fronteras nacionales. En contextos de conflicto, la presencia de mujeres en los cascos azules de Naciones Unidas se ha revelado como una herramienta crucial para la construcción de paz. Las misiones de paz han demostrado que los equipos diversos generan mayor confianza en las comunidades locales. Las mujeres se sienten más cómodas reportando violencia sexual a mujeres peacekeepers, lo que facilita la recopilación de inteligencia y la protección de la población civil . Un ejemplo inspirador es el de la comandante india Major Swathi, reconocida en 2025 con el premio «Military Gender Advocate of the Year» de la ONU por su trabajo en Sudán del Sur. Su iniciativa, basada en patrullas mixtas, permitió a las mujeres locales expresar sus preocupaciones sobre matrimonios forzados o violencia sexual. Iniciativas como la exposición fotográfica «Through Her Lens» de la UNFICYP en Chipre buscan precisamente visibilizar estas historias de liderazgo y resiliencia, desafiando las narrativas que han excluido a las mujeres de los procesos de paz 

De cara al 8 de marzo, el mensaje es claro: la seguridad del siglo XXI será inclusiva o no será plenamente efectiva. La incorporación de la mujer no es una concesión, sino una cuestión de eficacia y de justicia social. Como se ha visto en las calles de Monterrey, en los campos de Sudán del Sur o en los foros de debate de Sicur, las mujeres están redefiniendo el significado de la fuerza. La fuerza que protege, que construye puentes y que, al fin, está encontrando su espacio en un mundo que durante demasiado tiempo las excluyó. El reto ahora es acelerar las políticas que conviertan esta tendencia al alza en una realidad imparable. 

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Camila Cáceres Sánchez

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