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Liberté, Égalité et Dissuasion Nucléaire

El reciente discurso de Emmanuel Macron sobre la disuasión nuclear abre la puerta a la "europeización" de la disuasión nuclear francesa.

La última visita del presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, a la base bretona de Île Longue, donde se encuentra la base principal de la flota de submarinos nucleares franceses, ha estado plena de gestos y declaraciones interesantes a analizar. La visita del dirigente galo ha despertado gran expectación, dado que se dio apenas unos días después del inicio de la confrontación total entre Estados Unidos, Israel e Irán, que implicó un ataque de represalia del régimen de los ayatolás a Estados Unidos y sus aliados regionales, entre otros objetivos militares, atacando la base naval francesa de Camp de la Paix, en el emirato de Abu Dabi. 

En Île Longue, Macron ofreció una imagen solemne y potente, cantando a capela «La Marsellesa» con el pleno del gobierno y la Marina nacional, con el imponente submarino «Temerario» a sus espaldas. Pero más allá del boato y simbolismo , el jefe del Estado francés pronunció un discurso sobre el panorama estratégico de la disuasión nuclear francesa, en el cual tres ideas quedaron bien definidas: una mayor asertividad en la voluntad política francesa en cuanto a su disuasión, el concepto de la «Disuasión extendida» a todo el territorio de la Unión Europea y el deseo francés de reforzar sus capacidades nucleares, con el aumento del número de cabezas nucleares a disposición del Ejército (cuyo número concreto será a partir de ahora considerado secreto) y el anuncio del programa del desarrollo de la nueva generación de submarinos de propulsión  nuclear, clase «Invencible» de cara a 2036. 

Si bien analistas como el experto en temáticas nucleares y profesor de la Universidad de Lyon Olivier Zajec no consideran que las declaraciones de Macron sean una «revolución» en la visión de la disuasión francesa actual, puesto que el contexto de la extensión de la disuasión francesa al territorio europeo estaba presente desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, y Francia, en todo caso seguiría siendo el detentor útlimo del botón nuclear, el propio Zajec considera que abre nuevas incógnitas, en un panorama internacional en conflicto. 

Macron ha hecho hincapié en una mayor cooperación con los aliados europeos (Alemania, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia y Dinamarca), cuyos militares estarán mucho más presentes en los ejercicios nucleares franceses, también abriendo la puerta a un despliegue temporal de las cabezas nucleares francesas en territorios aliados. También mencionó en concreto una mayor cooperación con Gran Bretaña y Alemania en el marco del programa Elisa (European Long-Range Strike Approach, el programa de desarrollo de misiles de largo alcance europeo, en el cual también participan Italia, Polonia y Suecia) 

El endurecimiento a todos los niveles de la postura nuclear francesa obedece a la necesidad de Europa de poder «mostrar los dientes» y tomar las riendas de su defensa, en vistas del panorama global en ebullición y las tiranteces con el aliado estadounidense. Sin embargo, esto, unido al fin del tratado New START para la limitación del número de armas nucleares estratégicas, puede dar el inicio a una nueva carrera atómica entre las potencias. Un escenario que nos llevaría a una «Guerra Fría 2.0», retrotrayéndonos a los periodos más tensos de la segunda mitad del siglo XX, donde solo decisiones audaces individuales en momentos concretos impidieron un armagedón nuclear. 

 

 

 

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David Cardero Ozarín

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