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¿Qué clase de Americano eres?

La distopía relatada por Alex Garland en la película "Civil War" se hace realidad en Minnesota

La película «Civil War» del cinasta británico Alex Garland, presentada en 2024, fue uno de los largometrajes que más dio que hablar en Estados Unidos aquel año. En efecto, la película relataba un futuro cercano en la cual, una rebelión liderada por los estados de California y Texas contra un gobierno estadounidense tiránico y déspota hacía estallar una guerra civil en los Estados Unidos. 

Durante la película, la trama gira en el intento de un variopinto grupo de periodistas de guerra que intentan llegar desde Nueva York hasta la casi sitiada capital Washington en una carrera contrarreloj para entrevistar al Presidente y buscar respuestas a cómo el país acabó en tal desastre. 

En una de las escenas más grotescas y tensas de la película, a nuestro grupo de protagonistas se les unen dos reporteros asiáticos que también tienen intención de llegar a Washington. Pero se encuentran un grupo de soldados sin identificar que los retienen, mientras se encuentran descargando cadáveres en una fosa común. Automáticamente, uno de los soldados ejecuta sin miramientos a los periodistas de origen asiático tras preguntarles su origen. 

En vistas del grandísimo peligro que corren, nuestros protagonistas se identifican como periodistas estadounidenses. Casi suplicando por sus vidas, intentan disuadir al líder de los soldados de matarles diciéndole  «Por favor, somos americanos«. A lo cual el soldado responde con una de las frases más icónicas de toda la película: Vale. ¿Qué clase americano eres? (What kind of American are you?) 

What kind of American are you? Una pregunta tan simple y a la vez tan compleja como aterradora, que rima perfectamente con la situación de los Estados Unidos en 2026. Si bien la tristemente famosa agencia I.C.E. (United States Immigration and Customs Enforcement) fue fundada en 2003 en el seno operativo del departamento para la seguridad nacional (DHS) y fue el presidente Barack Obama el que ostenta el récord de deportaciones de inmigrantes de territorio estadounidense, la brutalidad, impunidad y uso de la fuerza letal de esta agencia en tiempos de la segunda administración Trump alcanza nuevas cotas. El asesinato de la poeta de 37 años Renee Good y del enfermero Axel Pretti en operaciones del I.C.E. , tapados por la Administración Trump como «legítima defensa por parte de los agentes federales ante acciones de terroristas domésticos» pone en relieve la ligereza con la que estos agentes emplean la fuerza letal (un ejercicio impensable desde la perspectiva de las Fuerzas de Seguridad en Europa) y pone al Estado de Minnesota en pie de guerra contra el Gobierno Federal.

La movilización de la Guardia Nacional (rama del Ejército estadounidense bajo la autoridad de los gobernadores estatales) de Minessota para la protección del Estado frente a los abusos de los agentes federales pone de manifiesto las crecientes tensiones entre Washington y Estados díscolos. 

Volviendo a la película de «Civil War«, el propio cineasta respondió que la alianza entre dos estados tan análogos como California (liberal, tradicionalmente demócrata e innovadora) y Texas (tradicionalista, bastión republicano y basada en la explotación petrolífera se debía a la presencia de «Un presidente fascista que está matando a sus propios ciudadanos. Lo que pasa es que dos estados, que están en posiciones políticas diferentes ahora están diciendo que están más preocupados por esa constitución fascista que por nuestras diferencias políticas».

Garland ya advertía en su película cómo la polarización política extrema podía llevar a democracias consolidadas al colapso. Nó solo ello, a lo largo de la película se lanzan pinceladas de cómo Estados Unidos se convirtió en una dictadura (un tercer mandato presidencial, la disolución de organismos federales de control gobernativo como el FBI, el uso de la fuerza armada contra ciudadanos estadounidenses…)

El problema es que cada vez más, esa película se parece menos a una película y más a un documental. Y esa pregunta «¿Qué clase de americano eres?» Está más presente que nunca en las calles de Estados Unidos. Con toda la crudeza y terror que ello implica. 

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David Cardero Ozarín

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