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UCRANIA Y LA UE EN 2027: LA MANIOBRA ESTRATÉGICA DE ZELENSKI QUE REDEFINE EL TABLERO EUROPEO

En plena escalada de ataques rusos y con un frente de guerra que no da tregua, Volodímir Zelenski ha colocado un nuevo elemento sobre la mesa: Ucrania quiere entrar en la Unión Europea en 2027. La declaración, hecha pública en las últimas horas, ha agitado el tablero europeo en un momento de cansancio político, presión presupuestaria y dudas sobre la capacidad del continente para sostener el conflicto a largo plazo.

La propuesta no llega en un vacío. Lo hace en una semana marcada por bombardeos rusos sobre Odesa, cortes de electricidad en varias regiones del país y un ataque con dron a un tren de pasajeros en Járkov. El mensaje de Zelenski aparece como una contranarrativa en medio del caos: mientras Rusia intenta fracturar la resiliencia ucraniana, Kiev responde presentando un futuro claro y, sobre todo, europeo.

El fondo de la jugada es político. Fijar una fecha concreta obliga a los socios europeos a posicionarse. Ya que no se trata de repetir compromisos de apoyo o declaraciones de solidaridad: Zelenski quiere saber quién está dispuesto a integrar a Ucrania en el núcleo institucional de la UE y quién no. El movimiento abre una línea divisoria dentro del bloque. Países como Polonia, los bálticos y buena parte del norte europeo ven viable acelerar el proceso. En el lado opuesto, Hungría y otros gobiernos reticentes dudan del coste económico y de las implicaciones internas de incorporar a un país en guerra y con un peso territorial significativo.

La propuesta llega también en un momento clave para la diplomacia occidental. Zelenski asegura que el acuerdo de seguridad con Estados Unidos está “100% listo”, un mensaje dirigido tanto a Washington como al Kremlin. El pacto no implica una entrada automática en la OTAN, pero sí consolida un marco de protección que refuerza la lectura de que Ucrania ya se mueve dentro del perímetro político de Occidente.

Desde Moscú, la señal es inequívoca. La entrada de Ucrania en la UE sería una derrota estratégica: consolidaría la dirección occidental del país y reduciría cualquier influencia rusa en su futuro político y económico. Por eso, cada avance diplomático de Kiev suele ir acompañado de una intensificación militar por parte de Rusia. La guerra en el terreno y la batalla diplomática en Europa se retroalimentan.

En Bruselas, el anuncio de Zelenski se interpreta como lo que es: un calendario de presión. Para algunos, un paso necesario para mantener a Ucrania dentro del horizonte europeo. Para otros, una fecha que se mueve más por necesidad política que por viabilidad técnica. Pero incluso quienes dudan del 2027 reconocen que el debate ya ha cambiado. La integración de Ucrania ha dejado de ser una idea a largo plazo y se ha convertido en un tema inmediato de política europea.

Con el conflicto lejos de resolverse y con una Rusia decidida a mantener la presión militar, la propuesta de Zelenski reabre la pregunta que Europa prefería evitar: ¿está la UE preparada para asumir a Ucrania como miembro pleno en apenas dos años?

El presidente ucraniano ha decidido no esperar la respuesta. Ha fijado una fecha. Ahora le toca a Europa decidir si la sigue.

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Judith Pérez García

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