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Volverse potencia: la revolución de Paolo Gentiloni para lograr una Europa soberana

El antiguo primer ministro italiano presenta su obra "Hacerse potencia. Instrucciones para una revolución europea"

El día 23 de septiembre tuvo lugar en el histórico Palazzo Clerici la primera ponencia del ciclo de encuentros del Italian Institute for International Political Studies (ISPI)  “L’Europa nel mondo che cambia. Quale futuro?”. Unos encuentros sobre el presente y el futuro de Europa que tuvieron como pistoletazo de salida la presentación del libro “Diventare una potenza. Istruzioni per una rivoluzione europea” -en castellano: «Hacerse potencia. Instrucciones para una revolución europea”-  de Paolo Gentiloni, primer ministro italiano desde 2019 hasta 2024 y antiguo comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios. Una presentación con dos acompañantes de excepción como la presidente del ISPI y antigua diplomática italiana Mariangela Zappia y el senador vitalicio y primer ministro de 2011 a 2013 Mario Monti.

Una obra en la que Gentiloni propone su receta para una revolución a nivel social, político y económico para lograr una mejor, una mayor Unión Europea. Una Europa en un momento crucial en su historia, quizá no en declive, pero indudablemente asediada, en un panorama internacional brutal que la obliga o a ser sometida por otras potencias o a tomar las riendas de su destino. Si tantas veces se ha dicho que “Europa solo progresa a través de las crisis”, desde luego vivimos en un momento súper prolífico para forjar una auténtica revolución en la ciudadanía europea. Los desafíos son muchos y de muchísima gravedad: una guerra en nuestra periferia, un Trump “desencadenado” cuyo mantra de lo que es Europa se resume en “un competidor económico hecho para timar a los Estados Unidos”, surgimiento de fuerzas políticas de ultraderecha y populistas dispuestas a dinamitar el proyecto europeo… el momento más crítico en la historia relativamente joven de Europa.

Y sin embargo, Gentiloni no quiso abandonarse al pesimismo: la construcción de una soberanía europea existe ya, y asume formas muy concretas: una moneda única, la primacía del derecho comunitario frente al nacional, la doble soberanía del pasaporte… aspectos muy concretos y que conviene recordar. Sin embargo, estamos en un punto de “no retorno” para Europa. Como dice la expresión española “O so, o arre”, o tomamos el camino de una mayor integración europea o nos arriesgamos a perder todo lo que hemos construido.

Gentiloni quiso focalizarse en este apartado, identificando como uno de los principales problemas el silencio de las voces europeístas en un momento en que los enemigos de la UE acaparan las principales tribunas. Porque, recordaba Gentiloni, la UE es una construcción política preciosa y frágil…y en absoluto garantizada. La auténtica y principal trinchera política contemporánea, según el autor, no está entre la derecha y la izquierda, entre los progresistas y los conservadores, sino entre aquellos a favor y en contra de la UE. Es imperativo que los amigos de Europa alcen su voz y despierten de su letargo.

Una Europa que debe construir su potencia a lo largo de 3 dimensiones: su ejército, su tesoro (recursos económicos) y su pueblo (entendido como pueblo europeo).

En este aspecto, la intervención de Mario Monti se basaba en una idea: nunca creerse las “líneas rojas” en lo que respecta a Europa. Y puso un ejemplo muy concreto, como los encuentros bilaterales con la ex canciller alemana Angela Merkel y sus comentarios sobre la idea de los Eurobonos y la emisión de deuda conjunta. La mandataria teutona decía entre risas “No creo que lo veamos mientras yo viva”… pero aprovechó los últimos compases de su mandato en 2021 para presionar y hacer ratificar los eurobonos a los socios europeos. La poderosa e inquebrantable Alemania dio su brazo a torcer. Nunca hay que creerse las líneas rojas.

La receta de Monti para los populismos y nacionalismos, tan simple como compleja: explicar a los nacionalistas cómo la aplicación radical de sus ideas perjudica a la nación. Y explicar a los populistas cómo la aplicación radical de sus ideas perjudica al pueblo.

La última parte de la ponencia volvió a dar la palabra a Gentiloni, que aprovechó para defender su idea del “vector italiano” para una Europa federal. Al fin y al cabo, Italia siempre fue uno de los impulsores del proyecto europeo, de los más coherentes en su europeísmo. Por si fuera poco, grandes figuras italianas como Altiero Spinelli, Alcide De Gasperi, Romano Prodi o Mario Draghi más recientemente han sido grandes ideólogos de una Europa fuerte, unida y soberana.

En un momento en que serán necesarios hacer grandes cambios y sacrificios si no queremos caer en la resignación y el conformismo.

La gran patria y la gran promesa que es una Europa soberana están en peligro. La “Batalla” por el alma y el devenir del proyecto europeo, de este complejísimo proyecto que ha traído prosperidad y riqueza a un continente asolado por siglos de conflictos, se jugará en los próximos años.

Y la única forma de ganar esa batalla de la próxima década es reforzar Europa, y para reforzarla, necesitamos gente que tenga ganas de defenderla.  

 

 

 

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David Cardero Ozarín

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